Comentarios. De lo que hablan los colombianos en la calle

Los amores de Ingrid Betancourt

La frialdad mostrada por la liberada ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt con su esposo, Juan Carlos Lecompte, es comentada por los colombianos, que prevén una crisis matrimonial.

Sábado 05 de julio de 2008 | 12:56
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En París. La ex rehén le pidió al presidente francés que ayude a los liberados.

En calles y restaurantes, el tema se convirtió en el “plato fuerte” desde que la líder política bajó la víspera del avión que la trajo a Bogotá, luego de ser rescatada de manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tras seis años de cautiverio.

“No se le vio la misma efusividad al saludar a su esposo, como sí se le vio con su madre (Yolanda Pulecio) y sus dos hijos”, dijo el empleado Miguel Murillo, mientras miraba la televisión.

Aunque Lecompte ha acompañado a su esposa en las distintas actividades que ha cumplido desde el miércoles, cuando fue liberada por el Ejército junto a otros 14 rehenes, a la pareja se le ve distante, lo que ha dado origen a todo tipo de comentarios.

“Será que Ingrid ya no lo quiere? A lo mejor lo olvidó por estar tanto tiempo lejos. No tiene nada de raro que les ocurra lo mismo que a (el ex legislador) Jorge Gechem”, son algunas de las frases de la gente en las calles.

El ex senador Gechem, liberado en febrero pasado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), anunció el domingo pasado su decisión de dejar a su esposa, tras 24 años de matrimonio.

Aunque el político atribuyó la separación a su cautiverio de seis años, su compañera, Lucy de Gechem, cree que su esposo se enamoró de otra persona, porque “así lo vivió y lo comprobó”.

Al igual que el ex parlamentario, Betancourt, retenida por las FARC en 2002 en la región sureña del Caquetá, enfrentó la soledad y los rigores del secuestro por muchos años en la selva.

Según la privada Fundación País Libre, el 33 por ciento de las parejas que han tenido que vivir la crisis que origina un largo cautiverio, terminan acabando con la relación sentimental.

“Tras la liberación, las parejas entienden que han cambiado las condiciones, que los papeles no son los mismos y se presentan las dificultades para readaptarse”, dijo la experta Dary Lucía Nieto.

En opinión de la gente, Betancourt, a quien se le ha notado en la televisión muy parca y poco afectiva con su esposo, puede estar viviendo la crisis que enfrenta la relación, tras la larga separación.

Lecompte, con quien contrajo matrimonio en segundas nupcias, fue antes del secuestro el apoyo de la líder política en su aspiración a la Presidencia de Colombia, en 2002.

Aunque en su encuentro con la prensa y demás actividades ha estado al lado de su esposa, la frialdad de Betancourt es notoria frente a su compañero desde que regresó a la libertad.

Incluso en el momento de descender del avión, uno de los primeros saludos fue para su primer esposo Fabrice Delloye, padre de sus dos hijos Lorenzo y Melanie, a quien dijo “amar mucho”.

Betancourt estará este viernes en París, donde tiene previsto reunirse con el presidente francés Nicolás Sarkozy, y según trascendió viajará con su familia, aunque no se ha confirmado si lo hará con Lecompte.

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