Guerra en Irak erosiona el apoyo de militares a McCain
«Desde el fin de la guerra de Vietnam y el comienzo del ejército profesional en 1973, los militares habían tendido a votar más y más por los republicanos», explica el experto militar Lawrence Korb, del Centro para el Avance Norteamericano, un centro de estudios progresista.
Sin embargo, «este año el voto militar será más equitativamente repartido, en lugar de ser masivamente republicano», pronostica este ex subsecretario de Defensa de los años de Ronald Reagan (1981-89).
Predice que el candidato republicano John McCain obtendrá «en el mejor de los casos la mitad de los votos», contra una «proporción probablemente de 3 a 1 en favor de los republicanos en las presidenciales de 2004″.
El principal factor de este abandono es el conflicto en Irak, donde han muerto 4.113 estadounidenses desde la invasión de 2003 y cuyo manejo por parte del gobierno republicano de George W. Bush es incluso criticado en el seno del Ejército, a pesar de los recientes avances en el frente de la seguridad.
El voto militar es difícil de delimitar debido al deber de reserva del Ejército y su sometimiento al poder civil. Pero las escasas informaciones disponibles revelan una erosión progresiva del apoyo a la política de Bush, que corre el riesgo de reflejarse en su partido.
Según un sondeo realizado a fines de 2007 por Los Angeles Times, que consultó a 1.467 personas, entre ellas 631 militares, veteranos y sus familias, casi 6 de cada 10 hogares militares (57%) estimaron que la guerra en Irak no valía la pena, resultado similar al del conjunto de la población (60%).
Consultados sobre cuál partido les da más confianza para manejar los asuntos que les conciernen, 39% de las familias de militares respondieron que el Demócrata y el 35% el Republicano (la opinión general es 39% para los demócratas y 31% para los republicanos).
CAMPAÑA EN EL EXTERIOR
Los candidatos Barack Obama y John McCain iniciaron la etapa extranjera de su campaña a la Casa Blanca, con el anhelo de exhibir una estatura internacional a cuatro meses de las elecciones estadounidenses, aunque también corren el riesgo de tropezar.
Ambos esperan que sus viajes a América Latina, Europa y Medio Oriente persuadan a los electores de sus capacidades de estadistas y les hagan ganar puntos en una batalla donde se enfrentan dos visiones de política exterior. Pero es arriesgado equivocarse en un asunto internacional: una metedura de pata de Obama, por ejemplo, podría implicar que surgieran nuevas dudas sobre su supuesta falta de experiencia y su presunta incapacidad para asumir el papel de «comandante en jefe».
Los dos enfrentan un juego de equilibrista: deben ganar la confianza de los electores preocupados de política exterior y seguir conectados con los problemas de los estadounidenses confrontados a la crisis económica. El candidato demócrata Obama planea viajar este mes a Alemania, Gran Bretaña y Francia, y dar sus primeros pasos en Medio Oriente en Israel y Jordania.
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