Escrito por: Egon Friedler
Elaine Sciolino y Eric Schmitt, dos periodistas del “New York Times” que comentan la discusión en una nota publicada el 8 de junio, hacen hincapié en la diferencia de enfoque de ambos estudiosos. Mientras Hoffman, autor de un libro altamente valorado titulado “En el interior del terrorismo”, se concentra en el análisis de las organizaciones ligadas a Al Qaeda y sus estructuras de mando, Sageman autor de “Jihad sin liderazgo” se dedica sobre todo a analizar las motivaciones sicológicas de los terroristas. Para Hoffman, que integra un grupo de académicos que participaron en la redacción de la “Avaluación Nacional de Inteligencia” en la cual se advertía sobre la reconstitución de Al Qaeda en Pakistán, hablar de un debilitamiento de la organización terrorista es un peligroso error. Por su parte, Sageman habla del descrédito de la organización terrorista islámica en Irak por sus matanzas de civiles musulmanes y de la virtual “privatización” de la Jihad por parte de grupos sin conexión entre sí.
Aparentemente favorece su tesis, el libro de un militante islamista nacido en Siria conocido como Abu Musab al-Suri, que apoya una guerra santa “descentralizada”. Para él, los “jihadistas” deben crear pequeñas células locales y no estructuras jerárquicas.
A juicio del secretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert Gates, un ex director de la CIA, las posiciones de ambos académicos rivales tienen su mérito. El funcionario señaló que Al Qaeda entrena a reclutas europeos y quizás también norteamericanos, pero al mismo tiempo también hay redes terroristas independientes.
Por su parte, un reciente editorial de la revista británica “The Economist” llama la atención sobre dos artículos que se refieren a crecientes discrepancias entre los propios círculos dirigentes del terrorismo islamista. El primero de ellos, escrito por Lawrence Wright, autor de un importante libro sobre Al Qaeda, fue publicado en la revista “New Yorker” y analiza detalladamente el mensaje de arrepentimiento de Sayed Imam al Sharif, alias “Dr.Fadl” un ex ayudante del número 2 de la organización terrorista Ayman al-Zawahiri. Sharif, que está recluido en una cárcel egipcia, cuestiona tanto los métodos como los objetivos de la organización a la que perteneció. Para él nada en el Islam autoriza a matar a cristianos y a judíos a no ser que estén atacando activamente a musulmanes. Asimismo considera que los islamistas se abrogan arbitrariamente el derecho de declarar réprobos y dignos de muerte a gobernantes musulmanes. Del mismo modo condena de manera inequívoca que musulmanes radicados en países occidentales socaven el sistema de vida de países que les dieron asilo.
El autor del comentario llega a la conclusión de que el Islam radical está enfrentado una rebelión interna. A una conclusión similar llegan Peter Bergen y Paul Crauckshank, en un artículo en “New Republic” quienes hablan de una “poderosa coalición contraria a la ideología de Al Qaeda”.
Para “The Economist” no cabe duda de que la organización de Bin Laden perjudicó su propia causa con sus matanzas indiscriminadas de musulmanes. Pero la publicación británica no es optimista. A su juicio, Al Qaeda tiene un medio muy sencillo para mejorar su posición en el mundo musulmán: matar a más occidentales y a menos musulmanes.
Al mismo tiempo, la revista británica cree que el impacto de las discrepancias en los grupos radicales tendrán poca influencia. El hecho de que Al Qaeda haya tenido éxito en crear un santuario en las zonas tribales de Pakistán compensa buena parte de sus reveses. Algunos hechos en las últimas semanas parecen avalar esta opinión.
El reciente ataque de los Talibán a la cárcel de Kandahar en la que lograron liberar a todos sus presos, demuestra que la batalla contra el terrorismo islamista en Afganistán está muy lejos de haber sido ganada. Pero también hay otros aspectos del frente global que resultan inquietantes. En un reciente reportaje con la revista “Der Spiegel” (El espejo) Ernst Uhrlau, jefe de la Agencia de Inteligencia alemana (BND) señaló que existe un serio peligro de ataques terroristas en Alemania, proveniente tanto de musulmanes alemanes que están siendo entrenados en Afganistán como de terroristas importados del Norte de Africa. Por su parte el diario “Washington Post” dedicó recientemente sendos artículos a la creciente ofensiva de Al Qaeda en Internet. Entre otros datos, el autor del artículo, Craig Whitlock, informa que cada tres o cuatro días en promedio, la organización terrorista da a conocer un nuevo video de propaganda en su red de propaganda as-Sahab. El año pasado los islamistas produjeron unos 97 videos originales, un número seis veces mayor que en 2005.
Todo parece indicar que al-Qaeda seguirá dando dolor de cabeza al mundo por mucho tiempo.
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