La Corte Suprema argentina negó una segunda instancia judicial

Justicia falla en contra de presos de La Tablada

Por Isidoro Gilbert – Argentina

Los ministros Julio Nazareno, Eduardo Moliné O’Connor, Augusto Belluscio, Adolfo Vázquez y Guillermo López se inclinaron por rechazar la revisión de las condenas para los presos por el intento de asalto, en enero de 1989, al regimiento de La Tablada, quienes se encuentran en huelga de hambre desde hace 109 días.

La Corte resolvió que en el caso y por disposición legal «no hay derecho a una segunda instancia» al rechazar el recurso especial presentado por el propio gobierno que busca cumplir por medios judiciales con el reclamo de la CIDH y poner fin a la huelga de hambre que cumplen los condenados por el copamiento de un cuartel en 1989.

El gobierno estudia si puede aprobar por un decreto de necesidad y urgencia, la posibilidad de abrir la segunda instancia para estos presos que fueron procesados por la Ley de Defensa de la Democracia que no contempló la apelación.

En la Plaza de Mayo, frente a la casa de gobierno, familiares de los detenidos han levantado pequeñas carpas donde se manifiestan por una solución al conflicto planteado entre el Estado y la CIDH.

Comienzan huelgas por los salarios

Parece abrirse una nueva etapa en la conflictividad social: la lucha por aumentos salariales.

Por lo pronto ayer el sindicato de maquinistas de trenes nucleados en el sindicato «La Fraternidad» realizó inopinadamente un paro que afectó a todas las líneas ferroviarias locales en protesta por el despido de cuatro trabajadores que se habían plegado a una jornada de protesta que estaban realizando por la mañana en demanda de mejoras de sus asignaciones.

El gremio prestaba servicio a reglamento, lo que generó demoras de hasta 45 minutos en todos los ramales menos en el Roca que une a la capital con el sur del país.

Los servicios ferroviarios están concesionados desde que fueron privatizados en 1991 por Carlos Menem lo que entonces despegó una huelga de más de dos meses que finalmente, al no contar con respaldo de la CGT, debió ser levantada. Sucedieron miles de despidos y no pocas detenciones. El imprevisto paro cayó mal en los usuarios, gente humilde, y la bronca generó actos de violencia como el intento de incendiar locomotoras.

Precisamente ahora el tema del transporte entra además en conflicto por un aumento de tarifas que fue paralizado por recursos judiciales.

El secretario del transporte, Jorge Kogan, que tiene la particularidad de haber trabajado para todos los gobiernos, incluso los militares, por ser experto en ferrocarriles, se ganó el escarnio público cuando justificó el incremento de las tarifas con el argumento de que «los pobres no viajan porque carecen de dinero».

Los maquinistas ferroviarios vienen realizando asambleas preparatorias de un paro nacional para el 29 de diciembre por un salario mínimo de 1.500 dólares.

El Ministerio de Trabajo ordenó la conciliación obligatoria, lo que obliga a la empresa a reincorporar a los cesantes y al gremio, levantar el paro.

El nuevo conflicto

Durante las últimas dos décadas, se han ido modificando las formas de expresión de la protesta social en la Argentina.

En la década del ochenta, los conflictos laborales, evidenciados a través de los paros, huelgas y medidas de fuerza, constituyeron la expresión de protesta social más relevante.

El conflicto central eran los salarios y ésta era la causa de los conflictos laborales, que tenían al sindicalismo como protagonista.

Surge así que a fines de los años ochenta y comienzos de los noventa, los saqueos generados por la hiperinflación, se transformaron en la forma de protesta social dominante, sustituyendo a los conflictos laborales.

La segunda mitad de los años noventa, ve surgir una nueva forma de protesta social, a través de los cortes de rutas y vías públicas.

Ya no se trata de la lucha sindical por el salario ni el saqueo determinado por la imposibilidad de acceder a los alimentos por parte de los sectores de menores ingresos, sino del desempleo estructural en determinadas localidades del país.

Comisiones paritarias

Pero los anuncios de la convocatoria para negociar las condiciones de trabajo y los salarios, abre una nueva etapa de la conflictividad sindical.

Los gremios temen que las reuniones paritarias tiendan a llevar los salarios a la baja como parte del ajuste general de la economía y bajo las cláusulas de la Ley Laboral, que tanto escándalo generó, cuando se denunció que algunos senadores fueron sobornados para aprobarla.

El paro de los maquinistas ferroviarios, es de los primeros donde el tema salarial pasa nuevamente a un primer plano, en tiempos de desocupación y marginalización.

El gobierno de Fernando de la Rúa sufrió este año tres paros generales, uno de 36 horas de impresionante magnitud, en protesta por la situación económica y social. A ningún analista se le escapa que cabalgando sobre el descontento, un sector del viejo sindicalismo peronista, defiende algunas de sus prebendas.

Pero ningún oportunismo puede ocultar el hecho de que la desocupación es hoy más alta que hace un año y que los salarios en el mejor de los casos, están congelados hace años

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