El componente militar del Plan Colombia
Escrobe: Niko Schvarz
El 10 de diciembre, al conmemorarse el 52º aniversario del Día Universal de los Derechos Humanos, se realizó una jornada nacional e internacional por la paz y contra el Plan Colombia en 25 ciudades del mundo, entre ellas 10 de Estados Unidos. En Bogotá se desplegó una enorme manifestación en reclamo de una solución política negociada al conflicto, precedida por una marcha desde distintos puntos que convergió con 10.000 faroles en la Plaza Simón Bolívar.
Fue una respuesta a la ola de crímenes de los días anteriores; masacres en Nueva Venecia y en el centro y norte de Cauca, en Nariño, persecución y exterminio de defensores de DDHH y de militantes de izquierda, a manos de fuerzas militares y de paramilitares coludidas. En días previos el ministro del Interior recibió al jefe de las bandas asesinas, Carlos Castaño, y los grandes ganaderos plantearon crear sus propias milicias armadas. Este es el marco de aplicación del Plan Colombia.
Todo para la guerra
De los 1.300 millones de dólares que EEUU destina al Plan Colombia, el 82% es de orden militar. El primer punto del informe del Departamento de Estado sobre cuya base el Congreso aprobó la ley, se titula sugestivamente: «Ayuda para la presión en el sur de Colombia» y se ramifica en las siguientes direcciones:
* programa UH-60 Black Hawk del batallón antinarcóticos del ejército: U$S 208 millones para adquirir 16 helicópteros «La coordinación de la agencia (DSCA) integrará los UH-60 adicionales a la estructura existente de la aviación de Colombia», o sea que todo queda coordinado por los organismos norteamericanos.
* programa UH-1N del batallón antinarcóticos: U$S 60 millones para inspección, despliegue y operación de 15 helicópteros UH-1N, que ya están en Colombia. Para maniobras en gran escala, 33 aparatos de estos estarán operando en junio, junto a los Huey y los UH-60 adicionales. Otros U$S 60 millones se destinan a transformar hasta 30 helicópteros UH-1H en Huey II.
* Entrenamiento a comandantes: U$S 41.1 millones para que comandantes de brigada o nivel superior atiendan seminarios y ejercicios de guerra, en base a instrucciones del Departamento de Defensa de EEUU. Esto también lo paga Colombia.
* Entrenamiento para batallones antinarcótico: U$S 7 millones para proveer armas, munición y equipos a los batallones y al cuartel general de brigada ubicada en la base de Tres Esquinas, cerca de la zona de despeje del Caguán. Son tres batallones –uno de los cuales ya funciona con 12.000 hombres. Los operativos son coordinados por EEUU. «Para asegurar su interoperatividad».
* Hay además: U$S 9 millones para inteligencia (compra de 3 aviones Schweitzer); U$S 4.4 millones para apoyo logístico, U$S 4 para mejora de las bases, U$S 6 para mantenimiento y equipo de los batallones antinarcóticos, U$S 3 para infraestructura y expansión del área operativa, y otro tanto para ampliar la red de comunciaciones.
Acento en la fuerza aérea
El segundo punto del informe se denomina «apoyo para esfuerzos de interdicción» y prevé U$S 15 millones para el mejoramiento de los aviones OV 10 de las FAC de visión nocturna (nigth visión goggle); U$S 1.9 millones para adaptación de la aviación en operaciones nocturnas y para asistir a la marina y guardacostas colombianos; U$S 8 millones para el mejoramiento de pistas, en particular Tres Esquinas, Marandúa, Larandia y Apiay, todos muy cerca de los cinco municipios de la zona de despeje de 42.000 kilómetros cuadrados; U$S 68 millones para modernización del programa de radar aéreo P-3, y U$S 19.5 millones para el programa de modernización de los A-37, iniciado por Colombia y Perú, incluyendo además el mejoramiento de los OV-10 y Tucano; U$S 12 millones para mejorar la flota fluvial; y más de U$S 3 millones para operaciones navales.
El tercer punto destina U$S 120 millones a la policía para compra y mantenimiento de Black Hawks, construcción de nuevas bases en el sur, soporte logístico y aviones adicionales de fumigación. Cabe agregar que ya se están practicando fumigaciones indiscriminadas con fungicidas líquidos, que representan enorme peligro para toda la forestación amazónica.
La gran mentira
Hace dos meses, avionetas OV-10 escoltadas por helicópteros artillados Black Hawk arrasaron cuatro hectáreas de caucho y plantíos de yuca, maíz y banano en el municipio de Calamar, en el Guaviarc, afectando incluso las viviendas, la salud de sus habitantes. Los campesinos denunciaron que detrás de las fumigaciones vino el ejército, y en su estela las bandas paramilitares cometieron sus tropelías.
Recién en el punto cuarto y final del informe del State Department aparecen algunas cifras, de monto reducido, del zarandeado «componente social para el desarrollo alternativo y económico de Colombia». Para programas medioambientales se destinan U$S 30 millones, U$S 22 millones para asistencia a gobiernos locales y otro tanto para los desplazados. Estos 74 millones son apenas el 10.18% del total de los gastos que hemos detallado (726.9 millones). Los 652.9 millones restantes, el 89.82%, se volcarán a la intensificación de la guerra y de la intervención norteamericana.
Epicentro en el sur
Como surge del texto mismo de la ley, de Colombia el plan sólo tiene el nombre. La soberanía nacional vuela en pedazos. Todo está controlado y en buena medida ejecutada por el gobierno de EEUU. Seguirán llegando más armas y más asesores militares yanquis, que ya han estado participando directamente en operaciones militares. El complejo militar-industrial lucrará, como siempre. El epicentro de las maniobras, que se intensificarán, está en el sur, a proximidad de San Vicente del Caguán, que en su hora albergó los diálogos de paz, hoy suspendidos.
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