Vaticano. Un nuevo misterio sobre Paul Marcinkus, hoy fallecido

Acusan al "banquero de Dios" de secuestro

El Vaticano desmintió con una nota oficial toda implicación del fallecido arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, mejor conocido como el 'banquero de Dios', en el misterioso secuestro de una joven.

Viernes 27 de junio de 2008 | 2:59
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Roma. Los entretelones secretos del poderoso mundo del Vaticano salen a la luz en la prensa italiana.

“Se trata de acusaciones infames y sin fundamento contra monseñor Marcinkus, quien murió hace tiempo y no puede defenderse”, escribió el Vaticano en una nota divulgada por la oficina de prensa.

Según los diarios Il Corriere della Sera y La Repubblica, una testigo del secuestro en Roma de la joven Emanuela Orlandi, ocurrido en junio de 1983, el arzobispo Marcinkus fue la persona que ordenó el secuestro de la chica, hija de un funcionario de la Santa Sede.

Las declaraciones de la testigo, amante entonces de uno de los célebres jefes de la temida organización criminal romana “banda de la Magliana”, son consideradas poco creíbles no sólo por el Vaticano, sino también por la familia Orlandi y la misma prensa, que descubrió numerosas contradicciones e incoherencias en el relato.

“No queremos entorpecer el deber de los magistrados de verificar hechos y responsabilidades. Pero no podemos dejar de manifestar nuestra inquietud y malestar por la divulgación de informaciones sensacionalistas, que exigen mayor seriedad y ética profesional”, sostiene la nota del Vaticano. “Emanuela Orlandi fue secuestrada no por dinero sino por orden de monseñor Marcinkus, al que conocí en una comida. La raptaron para enviar una señal, un mensaje dirigido a sus superiores”, sostiene Sabrina Minardi, ex amante de Enrico Pedis, jefe de la banda romana, según la versión publicada por el diario La Repubblica.

Para la testigo, el secuestro de la adolescente, desaparecida desde hace 25 años y que conmovió al país, era una suerte de advertencia al mismo papa Juan Pablo II, quien comenzaba a cuestionar al arzobispo estadounidense por la manera con la que manejaba las finanzas de la Santa Sede. Marcinkus, investigado por la justicia italiana, se vio obligado a dejar en 1990 el Vaticano y se retiró en Estados Unidos tras una larga negociación entre Italia y la Santa Sede, donde murió en 2006.

El poderoso arzobispo estadounidense, entonces presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), o banco del Papa, organizador de los viajes de Juan Pablo II, era el hombre que conseguía dinero para financiar a los grupos católicos del Este europeo en la lucha contra el comunismo y uno de los prelados más cercanos al pontífice polaco.

El cardenalato estaba ya casi al alcance de la mano de monseñor Marcinkus cuando estalló el escándalo por la quiebra del Banco Ambrosiano, el mayor de Italia y socio del banco del Vaticano, acusado de haber creado un bosque de sociedades financieras en los paraísos fiscales del Caribe, adonde volaban cientos de millones de dólares ilegales, entre ellos aquellos provenientes del reciclaje de dinero de la mafia. La familia Orlandi exige “pruebas seguras” y considera inverosímiles las declaraciones de Minardi, quien reside en un centro para la recuperación de drogadictos y cuenta historias incongruentes ocurridas en épocas diferentes.

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