"Una descompensación de la presión arterial"

Pinochet de vuelta al hospital militar

Victor Vaccaro – Chile

La repentina indisposición parece tener relación directa con el fallo de la Corte Suprema que no obstante favorecerlo «por ahora» con la anulación de su procesamiento como inspirador de las 18 desapareciones y 57 asesinatos calificados, de partidarios del derrocado presidente Allende que cumplían condenas menores de los Consejos de Guerra, lo dejó expuesto– esta vez sin escapatoria– a ser nuevamente declarado reo y detenido por el juez Juan Guzmán, una vez que éste corrija un error de procedimiento y someta al acusado a una declaración indagatoria.

Para realizar esta última diligencia la Corte Suprema le fijó al magistrado sumariante un plazo perentorio de 20 días, que vence el 9 de enero, descartando además la demanda de la defensa para que se ordenara primero la realización de los exámenes mentales y neurológicos, al dictaminar que el interrogatorio de Pinochet debe cumplirse antes de que expire dicho plazo «se hayan o no realizado los exámenes médicos».

Al reconocer tácitamente que está perdiendo la batalla principal y que su cliente se enfrenta a la alternativa de ser declarado reo o librarse de una condena, sólo si es declarado loco por los expertos del Instituto Médico Legal que deben examinarlo, el equipo de abogados de Pinochet descalificó esa parte del fallo y anunció su intención de presentar ante la misma Corte Suprema un recurso de aclaración, mientras que la dirección de la UDI advirtió amenazante que la realización de la declaración indagatoria «puede ser fuente de futuros conflictos».

El defensor Pablo Rodríguez acusó el golpe al insistir que primero tienen que realizarse los exámenes mentales, como a su entender lo habrían resuelto el propio juez Guzmán y la Corte de Apelaciones y adelantó que pedirá al equipo de peritos a cargo de practicarlos, que fijen su realización lo antes posible, cuestión que sólo depende ahora del magistrado sumariante, a quien la Corte le dio un notorio espaldarazo.

A Rodríguez, el otrora dirigente de grupos armados de ultraderecha, no le importó contradecir su argumento de que a Pinochet, al declararlo reo sin interrogarlo, se le estaba negando un debido proceso, en el que se basó el recurso de amparo que acogieron las Cortes.

La estrategia obstruccionista del pinochetismo está enfrentada ahora a plazos estrictos que no le dejan margen de maniobra. La facultad para fijar por separado tanto el interrogatorio como el inicio de los peritajes mentales, que podrían extenderse por cinco días en el Hospital Militar, corresponde legalmente al juez Guzmán, quien, según los juristas Guillermo Bruna y Arturo Fernandois puede interrogarlo primero, pues la Suprema no se pronunció en sentido contrario.

Confirmando la primicia de LA REPUBLICA hoy en fuentes judiciales se ratificó que el juez Guzmán dio tres días de plazo a Pinochet para fijar el domicilio donde lo interrogará el próximo 27 de diciembre y al mismo tiempo resolvió que sólo el 22 de enero se inicien los peritajes mentales en el mismo recinto hospitalario donde ingresó ayer el acusado.

Entre los abogados querellantes se mira con suspicacia esta coincidencia. Temen que se esté asistiendo al comienzo de una nueva maniobra para bloquear la indagatoria, basándose en un agravamiento de la salud del ex dictador que haría impracticable el interrogatorio en seis días más y jugaría a favor de que se le sometan a exámenes mentales, con la esperanza de que éstos indiquen que el acusado sufre trastornos que le impiden enfrentar sus responsabilidades.

Lo importante es que el juicio a Pinochet entra en una fase decisiva con un país tranquilo, ante una opinión pública casi indiferente y una ciudadanía concentrada en los preparativos de las fiestas de fin de año, mientras el Presidente Ricardo Lagos ofreció en la noche del miércoles en La Moneda una cena en honor a los oficiales graduados en las academias superiores, a la que asistieron los comandantes en jefe de las tres ramas de las Fuerzas Armadas y el director general de Carabineros junto a unos 600 invitados, ante quienes insistió en la unidad nacional para «dejar atrás las huellas de una etapa dura de nuestra patria».

El Primer Mandatario concluyó que «con el esfuerzo de todos los chilenos haremos de nuestra patria un país mejor para todos, en el cual las instituciones democráticas funcionen plenamente, los beneficios del crecimiento aseguren oportunidades para todos sus hijos y la tolerancia nos permita enriquecernos con las diferencias que son naturales entre las personas libres».

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