Bush limpiará el salón Oval

Washington, ANSA

Nadie sabe aún cómo será la presidencia de George W. Bush, pero una señal, en parte graciosa, el gobernador de Texas –y ahora presidente electo de Estados Unidos– la había dado el 19 de octubre, durante un popular programa de televisión.

Invitado por David Letterman al Late Show de la CBS, el futuro presidente leyó el clásico «Top 10″ que Letterman les pedía que armaran a los políticos que asistían a su programa.

En el primer lugar, estaban los «recortes a los impuestos para todos los norteamericanos excepción hecha de los presentadores de programas televisivos que hablan poco».

En el segundo, «una hermosa limpieza en la oficina Oval», una nada velada alusión a los encuentros eróticos de Clinton con la pasante Monica Lewinsky, algunos de los cuales se verificaron en el famoso estudio presidencial. La prioridad número tres era en cambio «no vomitar sobre los líderes japoneses como ocurrió a otros Bush que conozco», en referencia al célebre episodio que protagonizó su padre durante una comida con los más importantes funcionarios japoneses en Tokio.

Pero la platea se puso a reír a carcajadas cuando Bush ilustró la reforma número 9, de introducir en la vida de la Casa Blanca: «Durante los encuentros del gobierno, existirá una nueva regla, nadie puede hablar antes de haberse puesto a prueba con el toro mecánico».

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