¿OBAMA PUEDE GANAR SIN HILLARY?
Entre estos dos atípicos candidatos, los votantes estadounidenses, demográficamente más heterogéneos que nunca, se encuentran frente a una elección que podría darle una nueva cara al mapa electoral de ese país.
Para triunfar en las presidenciales del 4 de noviembre es necesario ganar estado por estado. Según el sistema de colegio electoral, cada estado cuenta con un número de grandes electores proporcionales a su población, y en cada uno, el candidato que gane se adjudica todos los grandes electores en juego.
El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, más allá de la euforia de sus seguidores, deberá enfrentar a un duro rival, el republicano John McCain que tiene razones fundadas para pensar también en la Casa Blanca.
Un promedio de sondeos recientes realizado por el sitio independiente RealClearPolitics muestra una ligera ventaja del senador negro por Illinois sobre McCain en intención de voto, con 46,6% contra 45,2%.
Las condiciones no podrían ser mejores para el candidato demócrata. McCain debe hacer campaña bajo la sombra de la impopularidad del presidente George W. Bush, la larga y costosa guerra en Irak, los problemas económicos, y los precios de los combustibles y de los alimentos.
Sin embargo la carrera hacia la Casa Blanca tendrá elementos novedosos, por lo que no se puede hablar de un claro vencedor.
Por ejemplo, Florida, un estado donde Bush ganó por menos de 600 votos frente a Al Gore en 2000, está casi decidido: los sondeos le acreditan a McCain una ventaja considerable de 8 puntos. En ese estado hay gran presencia de militares, personas mayores y jubilados, sectores a los que Obama no logra convencer.
Ohio y Pennsilvania todavía se muestran indecisos, aunque los demócratas tienen una pequeña ventaja, mientras Michigan, donde los demócratas ganaron en 2000 y 2004, podría inclinarse por los republicanos por la fuerte presencia de electorado obrero blanco, un sector reticente a Obama y que sin embargo acompañó a Hillary Clinton en las primarias.
Otros elementos estarán presentes entre el electorado a la hora de votar. La raza es uno de ellos. Por ejemplo, cuando la senadora Clinton derrotó a Obama en la primaria de Kentucky, el pasado 20 de mayo, un quinto de los votantes dijo que la raza fue un factor para su elección, y las encuestas a boca de urna mostraron que cerca del 40% de sus seguidores planeaban cambiar de partido y votar por McCain en noviembre si Obama se convertía en el nominado demócrata.
Como grupo, los votantes en las elecciones generales son más blancos y conservadores que aquellos de las contiendas primarias, indican los estudios.
Obama tiene a su favor un fuerte apoyo por parte de votantes jóvenes y mayor participación y registro entre los votantes negros, lo que podría en algunos estados contrarrestar cualquier falta de respaldo por parte de los blancos y los hispanos debido a la raza.
Algunos líderes demócratas insisten con la dupla Obama-Clinton que lograría que el candidato negro ganara unos 18 millones de votos, de la clase media trabajadora que está con Hillary. Otros opinan que lo que más perjudica a Obama, si se decide por Clinton, es que la senadora viene con una basta historia política y no llega sola. Bill Clinton estaría visible en una eventual administración demócrata. Según una encuesta de la CNN, un 60% de los estadounidenses no quiere la dupla Obama-Clinton.
La senadora y ex primera dama logró el apoyo de más de dos tercios del voto latino durante las primarias y dejó en evidencia los numerosos problemas del candidato afroamericano para seducir a una comunidad cuyo voto será clave en estados como Florida, Nuevo México, Colorado, Nevada y Arizona.
En 2004, el 40% de los hispanos votó a Bush y en las legislativas de 2006 un 30% apoyó a los republicanos.
Es por eso que Obama tiene una gran presión para elegir a su compañero de fórmula, el cual debería ser atractivo para los colectivos de su partido que aún no están convencidos de votarlo.
Además de Clinton, hay otros nombres que se barajan para acompañar a Obama. Los que más suenan son: Bill Richardson, gobernador de Nuevo México; el millonario Michael Bloomberg y la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano.
McCain, que ya empezó su campaña directa contra Obama, es consciente que sus chances son menores si Barack se decide por la esposa de Bill Clinton.
Muchos no dudan en afirmar que Obama no puede ganar sin Hillary Clinton, pero otros responden que no podrá gobernar con el matrimonio Clinton. Hasta la convención demócrata de agosto, el senador Obama tiene tiempo para elegir al vicepresidente. De esa decisión dependerá, en gran parte, su victoria o su derrota.
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