El vice Julio César Franco no se encontraba a la hora del ataque

Balearon la vicepresidencia paraguaya

Asunción, ANSA, AFP

La sede oficial fue atacada por desconocidos que dispararon desde un automóvil con vidrios polarizados, pero el hecho no entrañó peligro para el vicepresidente Julio César Franco, quien a esa hora no se encontraba en su oficina. El ataque fue relacionado con el mensaje de fin de año del presidente del gobernante Partido Colorado, Bader Rachid, quien amenazó con una «reacción» de sus correligionarios si los opositores liberales continúan reclamando la presidencia del país.

Un sector del liberalismo cree que el vicepresidente Franco, perteneciente a ese partido, debe reclamarle la presidencia al colorado Luis González Macchi, cuya legitimidad en el cargo cuestiona. Franco, explican los liberales, resultó electo en comicios generales nacionales, mientras que González Macchi, como titular del Congreso, fue nombrado presidente por la Corte Suprema de Justicia tras el asesinato del vicepresidente Luis Argaña y la renuncia del entonces presidente Raúl Cubas, en marzo de 1999.

Franco no quiso relacionar hoy el episodio con el agresivo discurso de Rachid, aunque sostuvo que sus dichos «dan que pensar, ya que el mensaje está plagado de odios, amenazas y brabuconadas». «Creemos que esto más bien es obra de delincuentes comunes», dijo en cambio el secretario general de la Presidencia, Jaime Bestar.

La incertidumbre sobre el futuro político flota en Paraguay desde el revés electoral del Partido Colorado en las vicepresidenciales de agosto, que debilitó la ya frágil estructura del Gobierno de Luis González Macchi a pesar del repliegue de la figura del ex general Lino Oviedo, detenido en Brasil.

González Macchi –ex presidente del Senado que llegó al poder tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña y la renuncia del jefe de Estado, Raúl Cubas, en marzo de 1999– pareció con capacidad de afianzarse tras sofocar una intentona golpista en mayo de este año, atribuida a Oviedo.

Y el apresamiento del caudillo populista en Brasil al mes siguiente –a pedido de las autoridades paraguayas que lo investigan por el asesinato de Argaña– desembarazó al primer mandatario de su enemigo jurado.

Pero algunos disidentes del oficialismo, así como parte de la oposición, apuestan ahora por un reemplazo a corto plazo del mandatario, por el vicepresidente Julio César «Yoyito» Franco, del Partido Liberal.

Franco fue el vencedor de los comicios vicepresidenciales del 13 de agosto, quedando así como la única figura del Ejecutivo que cuenta con la legitimidad de las urnas. Se trató, además, de la primera derrota infligida al Partido Colorado desde su llegada al poder en 1947. Oviedo, desde la cárcel, había llamado a sus partidarios de la Unión Nacional de Colorados Eticos (Unace) a votar por la oposición, y algunos allegados de Franco admiten que ese apoyo fue clave en la victoria del dirigente opositor.

Según diversos diplomáticos latinoamericanos consultados por la AFP, González Macchi no logró constituir una base de poder, y carece de fuerza para llevar adelante la siempre pospuesta reforma del Estado y las privatizaciones.

El gobierno promulgó una ley de «vía rápida» para vender la telefónica estatal, la compañía de aguas y los ferrocarriles.

La apetecida telefonía nacional, primera en la lista de privatizaciones, será la prueba de fuego de González Macchi, que deberá enfrentar las movilizaciones del influyente funcionariado público. Los especialistas estiman que el 60% de la economía nacional radica en los negocios del Estado y los 200.000 funcionarios representan con sus familias casi la mitad del electorado nacional, clientela política que se hallaba hasta hace poco prisionera de la estructura del Partido Colorado.

Después de la derrota electoral, el movimiento de González Macchi, Reconciliación Colorada, se fragmentó. Y el grupo en el poder volvió a abrir subrepticiamente la puerta al oviedismo, para evitar un desmoronamiento absoluto de los Colorados. Bader Rachid, presidente del Partido, perteneciente al sector argañista, afirmó que «la unidad de los colorados es una prioridad» y no ha ocultado sus reuniones con la dirigencia de Unace. Diógenes Martínez, un senador colorado disidente, afirmó en declaraciones a la AFP que González Macchi sólo logrará mantenerse en el cargo si el Congreso le aprueba un proyecto de ley de bonos por 85.000.000 de dólares y si logra pactar con los oviedistas.

Pero el Unace ya pone precio a la negociación, y exige que se abandone las querellas criminales contra su líder, para que éste pueda regresar a Paraguay. Los allegados de González Macchi «tendrán que optar por el partido y sus intereses o sus intereses personales. La unidad implica que Oviedo esté en Paraguay y libre», afirmó Carlos Galeano Perrone, portavoz de Unace.

Los principales referentes liberales, por su lado, no ocultan su sueño de ser gobierno de 2001 a 2003 (fecha prevista para los próximos comicios), ya que saben que sólo podrán ser convalidados en las urnas si logran demostrar que saben administrar el país, tras décadas en la oposición. Los amigos de Franco multiplican las declaraciones hostiles contra González Macchi y le recomiendan que retome su banca en el Senado. El vicepresidente sin embargo opta por una posición más conservadora y dice que prefiere observar si el mandatario tiene voluntad política para llevar adelante las reformas.

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