Opinion Internacional

Rumbo al "anti-Davos del Sur"

Por Niko Schvarz

La capital riograndense será escenario de la continuidad y superación del encuentro «Por una construcción ciudadana del mundo» de La Villette, París, en cuyo seno los delegados brasileños delinearon los contornos del próximo evento. Empeñados ahora en una campaña mundial de difusión al respecto, extienden y profundizan sus alcances.

La gran confluencia

El vicegobernador del estado de río Grande do sul, Miguel Rossetto, destaca en una entrevista «la confluencia de un gran número de fuerzas sociales, políticas, ciudadanas, de todo el planeta, que están decididas a promover un polo diferente, en lo cultural, en lo social y en lo político; y entienden que es fundamental avanzar en la construcción de alternativas al actual modelo económico imperante». A tales fines propone «aceptar con generosidad y tolerancia las diferentes ideas y concepciones existentes en uno y otro rincón del planeta», e insiste: «tolerancia y generosidad, estamos muy entusiasmados con lo que será y nos puede aportar el Foro Social Mundial de Porto Alegre». Para ello «será esencial que cada uno reconozca esas diferencias, como primer ejercicio y precondición para luego poder construir en base a lo que nos identifica».

Dichos conceptos están en plena sintonía con los análisis del encuentro de La Villette, que en síntesis promovían (ver notas de los días 10, 12, 14, 15 y 17) una gran confluencia de las fuerzas políticas y sociales del más diverso signo con el común denominador de luchar contra el neoliberalismo y de ofrecer alternativas. También allí se recomendó no ocultar las diferencias y buscar el consenso y la acción común a través del diálogo y el intercambio de opiniones franco y fraterno, sin imposiciones, con pleno respeto a la autonomía recíproca de los participantes, situados todos en pie de igualdad. En el transcurso de ese debate se irá generando una nueva conciencia internacional en la medida en que se abordan los grandes problemas de la humanidad.

Un nuevo consenso mundial

En sentido análogo el viceogobernador gaúcho afirma su convicción de que «el movimiento social a nivel mundial ha ganado en madurez, como lo demuestran las experiencias del último año en Seattle, Washington, Ginebra, Milau, Praga», y de allí deduce que «hay espacios, posibilidades reales, para un nuevo consenso que permita construir una referencia mundial». En andas de una movilización incesante, los movimientos sociales emergentes, en pleno crecimiento están practicando una suerte de apropiación del mundo, sin dejar zona alguna al margen de su exhibición de fuerzas de expresión de rechazo frontal al neoliberalismo. Por ello mismo reviste enorme importancia que la reunión se realice en el sur del mundo.

Dos problemas centrales, cada uno con ramificaciones múltiples, estarán en el eje del Foro: por una parte, la riqueza, su producción y distribución; por otra, el gran tema de la democracia, «convertido en preocupación creciente en todas partes», como dice Rossetto con razón.

Distribución de la riqueza, valoración de la democracia

El primer tema se desdobla en la relación entre las naciones, la circulación de los capitales, los planes de ajuste estructural aplicados en todas partes, la degradación ambiental, entre otros. Instituciones como el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial del Comercio «mantienen el control absoluto de todo, incluso de los espacios nacionales, e imponen ajustes, según su óptica, a todo el planeta, sin consulta, sin discusión, autoritariamente», se señala en el reportaje. La cuestión de la riqueza y su distribución conduce necesariamente a cuestionarse sobre la propiedad, es decir sobre la naturaleza de la sociedad, lo que colocó sobre el tapete en los debates de La Villette el problema de la regulación, de la «humanización», o bien de la superación del capitalismo.

El vínculo de estos aspectos con el ejercicio de la democracia es natural. Son las dos caras de la misma medalla. Sin duda las experiencias acumuladas en la ciudad y el estado sede de la reunión abrirán un amplio marco a esta discusión, en la que expondrán delegados de organizaciones sociales, por un lado, y por otro, legisladores y representantes de partidos con actuación en la gestión pública, como actores directos o integrantes de coaliciones gubernamentales. El presupuesto participativo es según el entrevistado una forma de poder alternativo, que crea «una relación más equilibrada entre democracia representativa y democracia directa». En todo caso, se trata de colmar, o de reducir, «la distancia brutal entre la sociedad y el Estado».

El Sur también existe

Más arriba destacábamos la trascendencia de que el primer foro de esta naturaleza se realice en el Sur. (Permítanme decir aquí que el título de mi ponencia era precisamente: «El Sur también existe; experiencias latinoamericanas»). No es de extrañar por ende que haya recogido adhesiones en tan vasta escala.

A los ya mencionados, como Saramago y otros, se han agregado (además de los uruguayos Arana, Galeano y Vázquez): Graça Machel, ex primera dama de Mozambique; José Bove, de la Confédération Paysanne francesa, de notoriedad por sus recientes acciones; la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Nora de Cortiñas; el dirigente de los Sin Tierra, João Pedro Stédile; la líder estudiantil indonesia, Dita Sari; Lula, Frei Betto y el teólogo Leonardo Boff, así como el director del Centro Tricontinental de Bélgica, François Houtart; el director de Le Diplo, Ignacio Ramonet; tres participantes destacados de La Villette; el economista François Chesnais, Danielle Mitterrand y la vicepresidenta de Attac-Francia, Susan George; el coronel ecuatoriano Lucio Gutiérrez; el director de Global Exchange, Kevin Danaher; el coordinador de la marcha mundial contra el trabajo infantil, Kaylasch Satyarti; los premios Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú y Ramos Horta.

Y es posible que se una Nelson Mandela, un auténtico héroe de nuestro tiempo.

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