OPINION INTERNACIONAL

OBAMA Y LATINOAMERICA

ES IMPARABLE: BARACK OBAMA SERA EL CONTRINCANTE DE MCCAIN EN LA ELECCION PRESIDENCIAL DE NOVIEMBRE. ESTA ASEVERACION NO SOLAMENTE ESTA RESPALDADA POR LAS MATEMATICAS, PUES CADA DIA QUE SE RESTA DE LA ULTIMA PRIMARIA, PESA COMO UNA LOSA SOBRE LA ADMIRABLE RESISTENCIA DE HILLARY CLINTON. SU SEGURA CANDIDATURA SE CIMENTA EN SU YA ACTUACION PRESIDENCIAL. OBAMA YA NO ESTA EN REALIDAD EN CAMPAÑA: ESTA ENSAYANDO PARA ENTRAR EN LA CASA BLANCA Y EN LA HISTORIA.

Escrito por: Joaquín Roy 

Miércoles 04 de junio de 2008 | 2:03
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Esta impresión fue plenamente ilustrada por su alocución del 23 de mayo, insólita e inédita, ante una amplia representación del exilio cubano. Con un mensaje enfocando al resto de las Américas, Obama no se redujo a hacer la clásica escala en la céntrica Calle Ocho, tomar café en el Restaurante Versalles y ponerse una guayabera. Con la excepción de la palabra “libertad” (para todos, no solamente en Cuba), no habló en español una sola frase. No hacía falta: se le entendía todo. Y lo decía con la facilidad del que ya se siente presidente, cómodo ante diversas audiencias.

Esta vez, la Fundación Nacional Cubanoamericana (CANF, en inglés) fue la anfitriona. La organización fundada por Jorge Mas Canosa en los 80, con la bendición y protección de Ronald Reagan, ha hecho un giro espectacular ahora bajo la presidencia de su hijo Jorge Mas Santos y la dirección de “Pepe” Hernández. Entre sus logros se cuenta la inspiración, desarrollo y aprobación de la ley Helms-Burton, mecanismo ahora prácticamente neutralizado, que trataba de desincentivar las inversiones extranjeras en Cuba, tras la desaparición de los subsidios de la Unión Soviética. Era la codificación del embargo.

La propia CANF ahora se queja de la política de Washington, y se opone a las limitaciones para viajar a Cuba y para enviar dinero a familiares. Ha criticado frontalmente los programas de la administración Bush que en teoría deberían apoyar a la disidencia, cuando el 85% de los fondos se quedan en Miami. En suma, a este grupo y otros del exilio se les ha agotado la paciencia y temen convertirse en irrelevantes cuando se produzca la transición cubana. Insólitamente (han sido fieles votantes de los republicanos), han visto en Obama la solución. También puede ser que hayan detectado inteligentemente que en los próximos cuatro u ocho años la Casa Blanca y el Congreso estarán en manos de los demócratas. Y estos serán dirigidos por un negro, culto, apuesto, admirable orador (no nota cuando habla con el “teleprompter”).

Obama es formal en su atuendo, como si fuera todo el tiempo a un consejo de administración. Es flexible en sus gestos, con la excepción de ese tic de levantar la cabeza hacia un lado. Pareciera que así quisiera coquetamente minimizar el tamaño de sus orejas, que ya hacen las delicias de los caricaturistas. No apunta con el dedo (advirtiendo o amenazando), sino que hace descansar el pulgar en el índice doblado, reviviendo una característica marca de John F. Kennedy. Su sonrisa es contagiosa, sin que por un momento se vea como forzada.

Pero, en contra de las acusaciones de hace semanas (que no decía nada, solo sonaba bien), su mensaje hacia Cuba y América Latina es diáfano. Tuvo dardos contra los “demagogos” como Chávez, pero reconoció que la causa del repunte populista en América Latina es que más de cien millones de ciudadanos marginados viven con apenas dos dólares al día. Su agenda no solamente se debe basar en el respaldo de la democracia, sino también en la lucha contra la injusticia y la desigualdad.

Esa debiera ser la base del “New Deal” (nuevo trato) en la senda de FD Roosevelt, muy admirado por Obama. Debe ser lo contrario de la ayuda condicionada y la primacía del libre comercio indiscriminado que todo lo cree resolver. De ahí que se oponga a los proyectos de tratados con Centroamérica porque no respetan suficientemente las garantías laborales. Por eso su oferta debe ser diametralmente opuesta a la ejercida por el gobierno de Bush desde el 11 de Setiembre, que condicionaba los favores de la liberalización comercial al apoyo de la guerra en Iraq y el envío de tropas. Esa política, según Obama, es la que ha producido el rechazo de numerosos sectores latinoamericanos que él quiere rescatar.

Como guinda de su alocución en Miami, de llegar a ser elegido en las urnas (está convencido), está dispuesto a negociar con el nuevo gobierno cubano, sin condiciones rígidas, esperando unos gestos y una intención de liberalización. Aunque no levantará el embargo de inmediato (un guiño al sector duro del exilio), suspenderá las limitaciones de viaje y el envío de dinero. Será una antesala de lo que seguirá, esperando la respuesta de Raúl, quien leyó bien su discurso y lo ha estado subrayando.

Mientras tanto, su hermano convaleciente no enmudeció en sus columnas en Granma. En contraste con sus ataques frontales a McCain y Bush, Fidel saludó el discurso de Obama con una mezcla de admiración (por “su inteligencia”) y de crítica. Mientras le concede un voto de confianza, lo identifica todavía como un producto del “imperio”. Hace un año Castro había declarado que un tandem Clinton-Obama sería invencible. En cierta manera, en La Habana también votan en la elección de noviembre.

Catedrático ‘Jean Monnet’ y Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami  (COPYRIGHT IPS)

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