Las regiones amazónicas de Beni y Pando, que ocupan el 25% del territorio boliviano y concentran el 5% de la población, esperan aprobar hoy sus estatutos de gobierno autónomo, una suerte de constitución local, siguiendo los pasos de la poderosa Santa Cruz. A pesar de ocupar juntas un cuarto del espacio geográfico territorial, estas regiones amazónicas tienen una muy pequeña influencia en la economía nacional con una contribución de Beni de sólo un 2,76% al PIB y de Pando de apenas un 0,97%, según datos del estatal Instituto Nacional de Estadística (INE). El padrón electoral de Beni, departamento agropecuario que ocupa 213.564 km2, es de apenas 134.468 personas. La capital de Beni es Trinidad (92.885 habitantes) y junto a Riberalta (93.000) y Guayaramerín (45.000) conforma el grupo de ciudades más pobladas de ese departamento fronterizo con Brasil. El padrón electoral de Pando establece que 28.990 ciudadanos están habilitados para sufragar en el referendo sobre estatutos autonómicos.
Además de ser una región agroforestal, Pando -y en especial su capital Cobija- es considerado por las autoridades un punto de tránsito de la droga de Perú hacia Brasil. Los dos departamentos tienen como común denominador que están dominados por prefectos de la derechista agrupación Podemos.
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