OPINION INTERNACIONAL

ESPEJISMOS SEMANTICOS

El caso de «muqawama» es particularmente sugestivo. Esa es la función que presuntamente cumple la milicia shiíta «Hezbollah» en el Líbano. En nombre de esta causa «sagrada» se niega sistemáticamente a implementar las disposiciones de las Naciones Unidas de desarmarse, inició un conato de guerra civil que llevó a la muerte a 81 libaneses, jaqueó al gobierno de Beirut durante más de un año y finalmente obtuvo su poder de veto sobre las decisiones gubernamentales en la reciente conferencia de Doha luego de una prolongada crisis. En nombre de su derecho a la resistencia complicó al Líbano en una guerra totalmente inútil con Israel en el año 2006, que le permitió incrementar su poder pero no produjo ningún beneficio para el país. Más bien, todo lo contrario. Pero nadie cuestiona su auto-asignado deber de resistencia contra «el enemigo sionista». Pero hay un pequeño detalle que pone en tela de juicio la real necesidad de ese rol: Israel se retiró del Líbano en el año 2000. El «enemigo sionista» no tiene ningún conflicto territorial con el Líbano por lo que el excesivo celo de Hezbollah no cumple ningún cometido útil. En suma, la presunta «resistencia» es en realidad el no tan gracioso pretexto de Irán, patrono y financiador de Hezbollah, para convertir al Líbano en un Estado vasallo que sirva a sus planes de expansión del imperialismo persa shiíta en el mundo árabe sunita. La resistencia en su acepción libanesa no resiste el menor análisis lógico. Otra palabra mítica es «nakba» que significa catástrofe y se refiere a la presunta expulsión masiva de los palestinos al crearse el Estado de Israel en 1948. La palabra sugiere que lo que sucedió fue una especie de cataclismo histórico que sacudió a los palestinos en el que éstos no tuvieron arte ni parte. La realidad fue muy diferente. Si los países árabes y los propios dirigentes palestinos de entonces hubieran aceptado la resolución de partición de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947 como la aceptó Israel, hoy un Estado palestino podría haber festejado sus 60 años al igual que el Estado judío. Pero los palestinos y los países árabes no apostaron a la convivencia sino a la guerra, con la meta declarada de arrojar los judíos al mar. Fracasaron y el Estado judío logró sobrevivir. Si hubo un desastre éste fue resultado de una pésima elección política de sus líderes. Sin duda, hubo varias causas que explican este fracaso. Los palestinos, a diferencia de los judíos, no tuvieron una sociedad civil organizada que pudiera constituir una base institucional sólida para la formación de un Estado. Al igual que hoy, estaban divididos en grupos rivales enfrentados (entonces eran los Husseini y los Nashabibi) que se combatían entre sí con más saña de la que enfrentaban al naciente Estado de Israel. Al igual que hoy, no lograron unirse para coordinar su política en relación a los países árabes «hermanos» y de hecho se convirtieron en peones de un juego de intereses inter-árabe que nada tuvo que ver con los verdaderos intereses palestinos.

El gran argumento que fundamenta el mito de la «nakba» es que los palestinos fueron expulsados de sus hogares durante la guerra de 1948. Es cierto que un cierto número fue expulsado en el marco de operaciones de guerra (las estimaciones más creíbles hablan de un 30% del total) pero la gran mayoría escapó debido a la propaganda árabe que los instaba a abandonar el país para volver luego de que los sionistas hubieran sido desalojados o muertos. Por la pronto la cantidad de documentos que desmienten la leyenda de la «nakba» de fuente árabe son sumamente numerosos y hacen aparecer el intento de describir a los palestinos como víctimas de una agresión no provocada como una fantasía carente de todo asidero histórico.

Como mera muestra tres ejemplos: Jamal Husseini, representante del Alto Comité Palestino declaró al Consejo de Seguridad el 23 de abril de 1948 : «Nunca ocultamos el hecho de que iniciamos las hostilidades». En setiembre de 1949 el diario «Telegraph» de Beirut publicó un reportaje con Emile Ghoury, secretario del Alto Comité Palestino en el cual declaró: «El hecho de que haya refugiados árabes es una consecuencia directa de la oposición de los países árabes a la partición y al Estado judío. El 19 de febrero de 1949 el diario jordano Falastin escribió: «Los países árabes, que estimularon a los palestinos a abandonar sus hogares temporalmente para no molestar a los ejércitos árabes invasores, no cumplieron sus promesas de ayudar a estos refugiados». En síntesis, los espejismos semánticos pueden ser recursos propagandísticos muy eficaces pero son tan reales como los espejismos en el desierto.

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