Conflicto con productores. El gobierno de Cristina Kirchner lanzó medidas de estímulo para sofocar la rebelión del campo

Argentina pone topes a impuestos

La reacción preliminar de líderes de la protesta fue juzgar insuficientes las reformas a las gabelas de las ventas externas de soja, trigo, girasol, maíz y carnes, aunque coincidieron en que serán examinadas en asambleas de millares de agricultores en unos 300 piquetes en rutas de la rica región central del país. La prolongación de la protesta agraria en Argentina había provocado esta semana una leve alza de precios de la soja en el estratégico mercado de Chicago. Corregimos problemas burocráticos en favor de los productores agrarios pequeños y ponemos límites en las retenciones (impuestos a las exportaciones) para permitir que funcionen los mercados a futuro», dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en rueda de prensa en la Casa Rosada (gobierno). La nueva batería de medidas fue anunciada para contener la rebelión fiscal de millares de agricultores, en un conflicto que dañó la vitalidad de la economía agrícola en un gran proveedor mundial de alimentos, sacudido por duras huelgas y protestas encabezadas por productores de soja, el principal grano exportable. El ministro de Economía, Carlos Fernández, intervino en la conferencia para precisar que será reducida la presión fiscal respecto de la anunciada el 11 de marzo pasado, que hizo estallar la mayor huelga agraria de la historia de la nación, una potencia agrícola. «Con estas medidas no sembramos trigo», dijo Alfredo de Angeli, el más radicalizado y popular de los jefes de la protesta en uno de los cortes de ruta más numerosos. El jefe de Gabinete anunció que los productores pequeños de soja, cuya cosecha está valuada en 2008 en unos 24.000 millones de dólares, recibirán beneficios para poder cobrar reintegros.

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