HOY NACE LA UNASUR
Como se recordará, la idea de conformación de este bloque de naciones sudamericanas se lanzó en Cuzco, Perú, y ahora ingresa a la etapa de su concreción institucional. El tema central de la reunión (a efectuarse en el Centro de Convenciones de la capital brasileña que lleva el nombre de Ulysses Guimarâes) será la firma por parte de los mandatarios de los 12 países sudamericanos del Tratado Constitutivo de la UNASUR, el cual le conferirá personalidad jurídica en la forma de una organización internacional.
La estructura del Tratado Constitutivo ha sido objeto de extensos intercambios y consultas a lo largo de estos meses, y finalmente ha quedado plasmado en la siguiente forma. Se instalarán como órganos deliberativos un Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno, un Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y un Consejo de Delegados. El organismo superior (el de los mandatarios) efectuará reuniones anuales, y el de los cancilleres lo hará en forma semestral. En ambos casos se prevé la posibilidad de reuniones extraordinarias, con el agregado de que los mandatarios podrán establecer Consejos Ministeriales y convocar reuniones ministeriales sectoriales.
La Secretaría General de la UNASUR se instalará en Quito, la capital de Ecuador.
Está previsto igualmente en el Tratado Constitutivo el futuro establecimiento de un Parlamento Sudamericano, lo cual será objeto de un Protocolo Adicional. Su sede estará en Cochabamba, Bolivia. Sin duda deberá adecuarse este objetivo con las estructuras ya existentes en la materia, en particular el Parlamento del Mercosur (Parlasur). A efectos de acordar los términos de este Protocolo se establecerá una Comisión Especial, con la participación de representantes de los Parlamentos de cada uno de los doce países.
Para la entrada en vigor del nuevo instrumento se establece que previamente deberán culminar los procedimientos de aprobación por parte de nueve países sudamericanos (tres cuartos del total).
La reunión extraordinaria de hoy de Jefes de Estado y de Gobierno deberá además adoptar decisiones acerca del plan de acción de UNASUR, centrado en las conclusiones a que arribaron en el período previo los grupos de trabajo establecidos en las áreas de energía, infraestructura, financiamiento, políticas sociales y educación. Del mismo modo, habrá de determinar el mecanismo de funcionamiento transitorio de su Secretaría General en el período entre la firma del Tratado y su entrada en vigor.
Se ha definido como objetivos centrales de la UNASUR «el fortalecimiento el diálogo político entre los Estados Miembros y la profundización de la integración regional, especialmente en lo referido a la integración económica y productiva, mecanismos financieros, desarrollo social y cooperación cultural», con un subrayado especial en lo relacionado con el desarrollo de la infraestructura regional en las áreas del transporte, la energía y las comunicaciones. Se prevé que en la tarde de hoy los jefes de estado aborden esta temática, particularmente en lo referente a la integración sudamericana y al fortalecimiento de la interlocución política en la región.
En estrecha vinculación con la puesta en marcha del organismo de integración sudamericano ha surgido con gran fuerza en estos días el tema de la conformación de un Consejo Sudamericano de Defensa, que había motivado intercambios de opiniones iniciales entre Brasil y Venezuela, posteriormente generalizadas. Vimos al respecto un extenso y conceptuoso reportaje en Telesur al ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, quien en las últimas semanas se ha entrevistado a este respecto con todos sus colegas sudamericanos. Jobim explicó que los objetivos del nuevo organismo no son de carácter militar, sino de intercambio de informaciones y experiencias en el ámbito de la defensa, y eventualmente para contribuir a dirimir situaciones conflictivas (como las generadas últimamente) en forma pacífica. Sus funciones se extenderían también a la producción militar, con el ánimo de no depender en esta materia de fuentes extrarregionales. Este proyecto se entrelaza con el de UNASUR pero a la vez con otros mecanismos integracionistas ya existentes como el Banco del Sur e iniciativas diversas de complementación energética y productiva.
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