CUBA ACUSA A EEUU
El gobierno de Cuba presentó nuevas pruebas sobre la complicidad de grupúsculos internos con el terrorista Santiago Alvarez Fernández Margriñat, radicado en Estados Unidos.
Mensajes de correo electrónico transmitidos desde la isla hacia Miami, y desde esa ciudad norteamericana a La Habana, revelaron la función de Alvarez como «pagador» de los agentes contrarrevolucionarios, informó PL.
Esas comunicaciones y otras evidencias fueron reveladas ayer por un panel encabezado por el director del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado, doctor Manuel Hevia.
Magriñat guarda prisión por «obstrucción a la justicia», luego de confesarse dueño de un alijo de armas que incluyó lanzagranadas, fusiles automáticos y miles de municiones.
Hevia hizo público un fragmento de una conversación de 22 minutos de duración, sostenida el pasado 18 de abril, entre la congresista de origen cubano Ileana Ross Lehtinen y miembros de un grupúsculo, a cuyos integrantes felicitó y alentó.
El profesor de mérito de la Universidad de La Habana doctor Julio Fernández Bulté, dijo que la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) en La Habana «ha adoptado una actitud francamente agresiva, ofensiva, antijurídica». El reconocido jurista compareció en un programa especial de la televisión cubana en el cual se acusó a los representantes de Estados Unidos de violar las prerrogativas que amparan a su estatus. El jefe de esa dependencia, Michael Parmly, sirvió de intermediario de terroristas radicados en esa nación, de los cuales recibió dineros destinados a personas que funcionan en la isla como «empleados políticos» a sueldo. Varias notas intercambiadas entre Martha Beatriz Roque Cabello y cubanosamericanos residentes en la Florida implicaron al diplomático.
Fernández Bulté aclaró que la SINA no solamente ha violado las leyes nacionales, «también instrumentos jurídicos internacionales que son muy sensibles para el orden de la comunidad internacional».
«El régimen jurídico y, por supuesto, el régimen político de las legaciones extranjeras en cualquier país del mundo está regulado por instrumentos legales incuestionables», dijo el académico.
Al respecto citó la Convención de Viena de 1961, la de 1963 y la Convención sobre el Tratado de 1969.
«En todas estas disposiciones jurídicas internacionales subrayó se prescribe el deber de toda misión diplomática de respetar el principio del Derecho Internacional Público».
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