ADN PARA INMIGRANTES
«El Estado debe garantizar a todo ciudadano el derecho a no tener miedo», afirmó Berlusconi, al notificar las medidas.
Entre las medidas inmediatas aprobadas figuran la aceleración de las expulsiones de los indocumentados y la «confiscación de los apartamentos y residencias alquiladas a inmigrantes indocumentados», precisó el ministro del Interior, Roberto Maroni, uno de los autores de las medidas.
Maroni, exponente de la xenófoba y populista Liga Norte, precisó que se limitará la entrada de familiares del inmigrante legal al nivel de hijos y padres, quienes serán sometidos a pruebas de ADN, lo que ha suscitado la indignación de organizaciones no gubernamentales y católicas.
El gobierno conservador aprobará luego, antes de julio, por vía parlamentaria, una ley que introduce el delito de inmigración ilegal y prevé penas que van de 6 meses a cuatro años de cárcel.
Paralelamente a la reunión ministerial, cientos de personas salieron a manifestar en Nápoles contra la política de Berlusconi, entre ellos numerosos desempleados, ecologistas, militantes antiglobalización y ciudadanos indignados por la crónica mala gestión de los desechos.
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