Todos los caminos conducen a Porto Alegre
Por Niko Schvartz
En la clausura del encuentro «Por una construcción ciudadana del mundo» ocuparon la tribuna Carlos Tuburcio de Oliveira (<[email protected]>) de Le Monde Diplomatique en Brasil, y Miguel Rossetto, vicegobernador del estado de Rio Grande do Sul, cuya capital albergará la reunión. Simultáneamente, el gobernador de dicho estado, Olivio Dutra (que inauguró en 1989 el ciclo de las cuatro prefeituras de Porto Alegre gobernadas por el PT) promovía el Foro Social en el marco de actividades desarrolladas en Buenos Aires.
Enemigo cercado, lucha mundializada
La idea que a fines del mes entrante comenzará a ponerse en práctica, consiste en organizar un Foro mundial de los pueblos, contrapuesto y simultáneo a las reuniones en el aristocrático centro suizo. Será su reverso. Allí se propondrán soluciones alternativas a los problemas de la humanidad, destinadas a enfrentar las recomendaciones originadas en Davos y luego concretadas en las directivas de esos tres centros de poder mundial que son el FMI, el Banco Mundial y la OMC, cuyos tentáculos aprisionan todo el planeta.
Además de otras iniciativas auspiciadas por organizaciones sociales y políticas, en estos Foros Sociales Mundiales van a converger año tras año las fuerzas antineoliberales que hacen eclosión por todas partes, en un arco iris de tendencias, pensamientos y sensibilidades diversas, y que vienen encontrándose en acciones comunes, compartiendo esperanzas y generando propuestas de cambio.
Se va delineando así el cuadro de una movilización permanente y de una mundialización de la lucha. Ante las demostraciones ya realizadas, con un punto culminante en Seattle, el enemigo se siente cercado, y lo estará cada vez más. El movimiento parece destinado a «hacer hervir las ollas de la historia», según frase de Marx citada en el Encuentro.
Visto en perspectiva, el mundo aparece partido al medio. Dos grandes tendencias se disputan el futuro de la humanidad. El Foro de Porto Alegre contribuirá a delinear nítidamente esta perspectiva universal.
Hacia una cultura del Sí
Los delegados brasileños fueron acompañados en la sesión de clausura por Patrice Cohen-Séat, presidente de Espaces Marx. Este se refirió a la convergencia de los esfuerzos para hacer frente al desafío estratégico planteado al movimiento popular, el cual reúne en su diversidad las tradiciones de la izquierda, del pensamiento de las luces, de corrientes religiosas diversas, del movimiento obrero, cada uno con plena autonomía, sin ocultar ni mimetizar sus diferencias, pero procurando coincidir en acciones comunes de los diferentes integrantes de esta nueva forma de internacionalismo.
Enfatizó también la necesidad de sustituir la cultura del no por una cultura del sí. En tal sentido, la intervención del vicegobernador de Rio Grande do Sul significó la concreción de esa idea a partir del plano de los gobiernos locales.
Construir otro mundo
Miguel Rossetto evocó «la experiencia de verdadera organización democrática llevada a cabo desde hace doce años» en la capital estadual que albergará al Foro, y reseñó las características del llamado presupuesto participativo. Pude apreciar, en conversaciones con representantes de gobiernos locales en el propio Encuentro (como el maire –alcalde– de la localidad de Brou-sur-Chantereine, departamento de Seine-et-Marne) que esa experiencia ha desbordado los límites de Brasil, y está siendo aplicada por los responsables de gobiernos locales en varias regiones de Francia, por ejemplo, en contacto estrecho con los pobladores. Según el vicegobernador gaúcho, «esta experiencia de democracia participativa directa permitió transformar una resistencia a la política neoliberal en la construcción de un modelo de referencia contra ese neoliberalismo para construir una alternativa», gravitando de esa forma en el cuadro político brasileño.
Calificando el conjunto de ese proceso como «radicalización de la democracia«, Rossetto sostuvo que permite hacer, pasando de lo local a lo mundial, «la experiencia concreta a la posibilidad de construir otro mundo, frente a la globalización totalitaria».
A la brasilera
Pero fue la intervención de Carlos Tuburcio de Oliveira la que brindó a todos los asistentes un anticipo de lo que habrá de ser la reunión de Porto Alegre.
A esa altura, a 53 días de la inauguración, habían asegurado su participación alrededor de 800 organizaciones representativas de unos 100 países que abarcan todas las geografías del mundo. La lista de personalidades de relieve mundial ya comprometidas alcanzaba a 90, y entre ellas situó en primer plano a José Saramago, nuestro bienvenido huésped de estos días, figura cumbre de las letras en nuestro tiempo caracterizado a la vez por su lúcida conciencia. Se ha establecido que, durante los seis días del Foro, las personalidades harán exposiciones, conferencias o animarán mesas redondas por las mañanas, mientras que por las tardes tendrá lugar una amplísima actividad de talleres, abiertos a la participación colectiva, donde se debatirá un temario previamente establecido a fin de ampliar en lo posible el número de expositores.
De Oliveira logró transmitir su entusiasmo a la audiencia cuando aseguró que el acto de apertura será grandioso. El Movimiento de los Sin Tierra (MST) participará con 5 mil adherentes, la Central Unica de Trabajadores (CUT) marcará igualmente una presencia masiva, además de las discusiones se organizarán marchas y manifestaciones, un acto público en un estadio, etc.
Y como no podía ser de otra manera, tratándose de brasileños, habrá un festival de música popular (con conjuntos del país, artistas cubanos, Mercedes Sosa, y muchísimos más). Allí se mostrará –dijo– «la cara real de nuestros pueblos», en un evento que significará un paso adelante hacia una nueva ciudadanía mundial.
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