Cayó el telón de la carrera presidencial hacia la Casa Blanca

La función terminó en la Corte Suprema

Nueva York, ANSA

La decisión se tomó por cinco votos contra cuatro y de ese modo la Corte Suprema detuvo a Al Gore e invistió a George Bush como el 43 presidente de Estados Unidos.

La decisión de colocar en la Casa Blanca al primer presidente en 112 años que perdió el voto popular fue tomada en última instancia al concluir una larga jornada: dos horas antes de la medianoche del 12 de diciembre, el plazo previsto por la ley como «puerto seguro» para «tutelar» a los Grandes Electores de un estado de posibles rechazos del Congreso.

Siete jueces sobre nueve encontraron «problemas constitucionales» en la decisión de la Corte Suprema de Florida que, el viernes, había ordenado la revisión manual del voto en el estado. Pero cinco de ellos, los más conservadores, acordaron que la situación de Florida «por la inminencia del plazo del 12 de diciembre, no tenía más remedio».

Con la fuerza de su mayoría establecieron el final de los recuentos a mano y sepultaron para siempre las esperanzas de Al Gore de ocupar la Casa Blanca.

Los cinco conservadores, William Rehnquist, Antonin Scalia, Clarence Thomas, Anthony Kennedy y Sandra Day O’Connor, tomaron partido por Bush.

Los cuatro progresistas, John Paul Stevens, Ruth Bader Ginsburg, Stephen Breyer y David Souter, trataron de darle la última oportunidad a Gore enviando la «papa caliente» a Florida y prorrogando el recuento hasta el 18 de diciembre, fecha prevista para la reunión del Colegio Electoral.

Todo habría sido diferente para Gore si los jueces liberales hubieran logrado poner de su parte a los indecisos Kennedy y O’Connor.

Pero no fue así y a Stevens, a los 80 años decano de la Corte, le quedó la magra satisfacción de dirigir a sus colegas conservadores palabras de fuego que pasarán a la historia: «Aunque no conoceremos nunca con total certeza la identidad del ganador de estas elecciones, en cambio, la identidad de quien perdió es clarísima. Es la confianza de la nación en el juez como imparcial tutor de la ley».

La misma opinión se registra en los medios de comunicación.

Los diarios norteamericanos criticaron hoy a la Corte sosteniendo que el veredicto en el caso «Bush contra Gore» minó la credibilidad y destruyó la confianza del público en el proceso electoral.

«Parece salido de las páginas de ‘Comma 22′ con una decisión dividida que dañó la credibilidad de la Corte, de los tribunales y del proceso electoral presidencial», afirmó el Usa Today mientras el Boston Globe definió como «perverso» el parecer de los jueces que «no dará a Bush el firme apoyo de quien tiene necesidad de gobernar».

La opinión no firmada de la mayoría y las otras cinco que la acompañaron mostraron que los jueces entraron, sabiéndolo, en el terreno minado de la política aceptando examinar el «Bush contra Gore».

«Nadie sabe más de los límites vitales del poder judicial que nosotros que somos miembros de esta Corte», fue la opinión de la mayoría.

Pero los «togados» de minoría sacaron sus consecuencias: «Nos inferimos una herida a nosotros mismos y a la nación», escribió Breyer. Y Stevens recargó las tintas: «Con esta decisión avalamos las más cínicas evaluaciones sobre el trabajo de los jueces en nuestro país».

Las críticas reaparecieron también en los estudios de los constitucionalistas y en la televisión: «Es increíble –observó Barry Friedman, estudioso de derecho en la New York University– que la Corte Suprema haya decidido que el plazo del 12 de diciembre era más importante que la voluntad de los electores».

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