Escrito por: Buenos Aires | AFP

La ardua negociación que mantienen hace un mes el gobierno argentino y los agricultores,en rebelión fiscal para evitar una nueva huelga del campo, fracasaba ayer lunes, a raíz de los desacuerdos en el comercio de soja y carnes, según líderes agrarios.
Las autoridades anunciaron ayer lunes medidas destinadas a reabrir las exportaciones de carnes bovinas congeladas y a subsidiar a pequeños productores de soja, el principal producto exportable en un país de fuerte economía agrícola, pero el movimiento agrario las consideró insuficientes. “La decisión del gobierno de supeditar las exportaciones de carnes a los permisos oficiales no solucionan el problema y, por el contrario, entorpecen las ventas al exterior”, dijo Javier Jayo, de Confederaciones Rurales de Argentinas (CRA), que nuclea a unos 100.000 productores medianos. En otro giro de la polémica con millares de agricultores que resisten un programa de retenciones (impuestos) móviles a la soja, el girasol, el maíz y el trigo, el diputado peronista (oficialismo) Carlos Kunkel dijo que el gobierno “no va a variar esa política central”.
“Los ruralistas tuvieron oportunidad de votar (en octubre pasado) por los partidos políticos que querían suprimir las retenciones, porque así funcionan las democracias de acuerdo al modelo occidental, y no tuvieron votos suficientes”, dijo Kunkel.
El legislador afirmó también que el gobierno “espera que no usen (los productores) la violencia armada, porque la mayoría de ellos quiere solucionar esto sin violencia”. La declaración de Kunkel apuntó a la amenaza de uno de los líderes de la protesta, Alfredo De Angeli, de la Federación Agraria, que representa a unos 100.000 pequeños agricultores, de que tienen preparadas escopetas para defenderse si son atacados por grupos afines al Gobierno. Los productores de la rica Pampa Húmeda, la región central del país, y de otras menos favorecidas, permancieron este fin de semana haciendo guardia a la vera de las rutas, en espera de una reunión clave que se realizará el martes entre el gobierno y los líderes agrarios.
Si las conversaciones fracasan, la decisión de las asambleas que nuclearon a decenas de miles de agricultores será volver a cortar las rutas, como lo hicieron con unas 400 carreteras estratégicas durante 21 días de huelga en marzo pasado.
La imagen positiva de la presidenta argentina, Cristina Kirchner, cayó de 52% a 34% entre enero y abril de este año, en un deterioro atribuido al conflicto con los agricultores por la política fiscal, reveló el lunes la consultora Management and Fit (M&F).
“La gente percibe que el Gobierno no acertó en el manejo del conflicto con el campo (por un aumento de impuestos), y se fastidió con su extensión”, aclaró Mariel Fornoni, directora de la compañía.
El indicador de imagen positiva de la jefa de Estado es la más baja del peronismo de centroizquierda desde que llegó al gobierno el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), quien de hecho comparte el poder con su esposa.
También fue considerado muy escaso el respaldo a sólo seis meses de haber asumido y alcanzado un 52% en enero último.
La encuesta de M&F se realizó en forma telefónica, con 3.166 entrevistas, entre el 27 y el 30 de abril pasado, cuando regía una tregua en la huelga agraria que se desarrolló durante 21 días en marzo y que está a punto de ser retomada por los productores rebeldes.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21