Camarógrafo denuncia abusos en Guantánamo
Un camarógrafo sudanés de la cadena árabe Al Jazira, liberado el jueves de la base estadounidense de Guantánamo, donde permaneció durante seis años, denunció ayer viernes en Jartum sus condiciones de detención y los «insultos» al islam por parte de las autoridades penitenciarias.
Se dieron «muchas violaciones. (Estábamos) privados de rezar y hubo insultos deliberados contra el libro santo (El Corán)», declaró a Al Jazira Sami al Haj, desde su cama de hospital en Jartum.
Haj, repatriado por un avión militar estadounidense junto a otros dos prisioneros sudaneses de la base de Cuba, fue capturado en diciembre de 2001 en la frontera afgana por el ejército paquistaní.
Ingresó en Guantánamo en junio de 2002, pero nunca fue inculpado.
Haj expresó su alegría «después de todos estos años de humillación, de persecución y de injusticia que hemos vivido por ninguna razón».
«Queremos que los gobiernos aceleren sus tentativas por repatriar a sus ciudadanos (detenidos en Guantánamo) porque viven en condiciones extremadamente malas», agregó este sudanés de 39 años.
Según él, uno de los motivos de su detención podría ser «la tentativa» de Estados Unidos de «impedir la cobertura de medios libres» en Oriente Medio.
Prueba de ello, «el bombardeo de las oficinas de Al Jazira» en Kabul y Bagdad en 2003, alegó.
Su abogado, Clive Stafford-Smith, aseguró que Haj ha perdido 18 kg y sufre problemas intestinales, además de crisis de paranoia. Los médicos no se han pronunciado sobre su estado.
Para la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), Haj «nunca habría debido pasar tanto tiempo detenido. Las autoridades estadounidenses nunca probaron su implicación en ninguna actividad criminal».
Unos 800 supuestos terroristas han pasado por Guantánamo y 275 siguen encarcelados.
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