Los negros en pie de guerra

Nueva York, ANSA

Los negros de los Estados Unidos amenazan con invadir las plazas de ese país si las llaves de la Casa Blanca finalizan en las manos de George W. Bush.

A los pies de la Corte Suprema de Justicia el reverendo Jesse Jackson, quien semanas atrás había movilizado a los afroamericanos de Palm Beach, pronosticó demostraciones contra los republicanos que han «robado las elecciones» privando a los negros de sus derechos civiles.

«Será una nueva Selma, una nueva Birmingham», tronó el ex candidato a la Casa Blanca que el 7 de noviembre, en Florida, había movilizado por cuenta de los demócratas al electorado de su raza.

Selma y Birmingham son las ciudades de Alabama de las cuales en los años 60 partió la larga marcha por los derechos civiles de Martin Luther King. «Deslegitimaremos a George Bush. No lo aceptaremos nunca.

El y su hermano han robado las elecciones», dijo el reverendo jurando la guerra al candidato republicano.

Para Jackson y para los negros de Estados Unidos, tradicionalmente demócratas pero por lo general sin mucha voluntad de concurrir a votar, la historia de las elecciones 2000 ha sido una paradoja.

En Florida fue a votar en las elecciones presidenciales un número récord de negros a pesar de las intimidaciones, pero entre los votos no contados por las máquinas –el nudo central de la disputa en la Corte Suprema– los votos de este sector resultaron más numerosos que aquellos de los blancos.

Pero no fue esta paradoja lo que hizo enfurecer a Jackson y a sus seguidores.

Según pidieron los abogados de Bush a la Corte, estos votos no contados deberían permanecer así de acuerdo a la enmienda número catorce de la Constitución, una norma aprobada luego de la Guerra Civil norteamericana para proteger a sus antepasados después del final de la esclavitud, garantizando un tratamiento igual para todos los ciudadanos.

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