PARAGUAY EN LA NUEVA EPOCA
Ese espectáculo maravilloso contrastaba con la tensa calma de las horas de la tarde. Los cánticos de la multitud sugerían claramente que se terminaba una época y empezaba otra nueva.
Esto guardaba relación, en lo inmediato, con la impopularidad del presidente saliente. Pero en el fondo, lo que se estaba cuestionando era la trayectoria de dicho Partido en su integridad, desde que en 1947 acaparó el gobierno para no soltarlo, incluyendo en ese lapso los 35 años de la dictadura de Stroessner y todas las derivaciones del Plan Cóndor.
Existe coincidencia en que con esta elección Paraguay se pone a tono con los nuevos vientos que soplan en América Latina. «Paraguay vira a la izquierda», dicen los titulares. Recordamos que el presidente Tabaré Vázquez, al presentar el libro de Prospectiva Uruguay 2020 conjuntamente con Gerardo Caetano y el rector Rodrigo Arocena, se refirió a «un giro a la izquierda» en el continente. Cuando asuma Lugo el 15 de agosto (tras cuatro meses de una prolongada y dificultosa transición), todos los países del Mercosur tendrán gobiernos progresistas y de izquierda: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, más los países asociados como Chile y Bolivia, más Venezuela en proceso de ingresar al organismo. Esto reviste para Uruguay singular importancia, dado que junto con Paraguay como recuerdan los cables estos días- han hecho causa común en algunos aspectos del bloque regional, en particular en lo referente a las asimetrías. Tal es uno de los fundamentos del cálido mensaje del presidente uruguayo a Lugo en la noche del domingo al igual que lo hicieron muchos otros mandatarios del continente- y de la conceptuosa respuesta del presidente electo guaraní, ampliada en las declaraciones a LA REPÚBLICA en que se manifiesta en «absoluta sintonía» con Vázquez para fortalecer el proceso de integración regional.
Dichas declaraciones tienen dos aspectos destacables. Uno es la valoración de la experiencia del Frente Amplio en el proceso de creación de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), que en apenas ocho meses llevó a la conquista del gobierno y a un vuelco en el cuadro político paraguayo. (De esto volveremos a hablar). En ese plano se inserta el reconocimiento a los 300 jóvenes uruguayos del grupo Claridad. Pero Lugo se eleva del planteo regional al ámbito continental.
«Sigo soñando con la Patria Grande, con una América Latina integrada, sin fronteras. Una Patria Grande que sea respetada en el contexto internacional. Y sueño con un Paraguay respetado por las demás naciones», señaló en ese sentido. Estos conceptos fueron ampliados en entrevista colectiva de ayer a la prensa internacional en Asunción.
Los cables lo reportan en los siguientes términos: «El ex obispo Fernando Lugo, electo presidente de la República, manifestó que entre las prioridades de su programa de gobierno figura la integración con los demás países de Latinoamérica y el fortalecimiento de la región. El próximo gobierno intentará establecer mayores vínculos con las demás naciones de Sudamérica y de la región del Caribe. Lugo declaró que ningún país puede desarrollarse aislado de los demás, y que de acuerdo a las llamadas recibidas de los demás mandatarios, se percibe buena receptividad y apertura para hacer realidad los ideales de los próceres Simón Bolívar y José de San Martín. Se refirió también a la posibilidad de un acercamiento de Paraguay a China, sin que haya presión de ningún tipo. Hay buena perspectiva».
Esto último se concretó poco después. Al mediodía de ayer, Lugo anunció que Paraguay restablecerá relaciones con la República Popular China. Debe saberse que Paraguay es el único país de América del Sur que, anacrónicamente, no mantiene relaciones con esa gran nación asiática. Lugo recibió también en la sede de la APC al embajador de Taiwán. Estos son algunos de los aspectos del programa por el cual la ciudadanía paraguaya votó masivamente el domingo 20. Según las últimas cifras Lugo alcanza el 41%, con más de 10 puntos de ventaja sobre Blanca Ovelar. En sus declaraciones iniciales el presidente electo expresó que en todas las reuniones realizadas a lo extenso del país escuchó una palabra mágica: «cambio». Eso es lo que se materializó el domingo. También hizo una referencia llena de calor humano a los que llamó «los pequeños». Dijo: «Ustedes son culpables de la alegría de la mayoría del pueblo en el día de hoy. Gracias por acompañarnos desde el inicio de esta experiencia de la gente pequeña, de esta experiencia humilde, modesta. Los pequeños también pueden vencer». Es un concepto a retener.
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