El electo presidente. Quiere que Paraguay sea "más respetado"

Lugo sueña con lograr una "patria grande" latinoamericana

«Sigo soñando con la patria grande, con una Latinoamérica integrada, sin fronteras», declaró Lugo, vencedor de las elecciones paraguayas del domingo.

«Una patria grande que sea respetada en el contexto internacional. Y sueño con un Paraguay respetado por las demás naciones», dijo minutos antes, en una entrevista en el estudio de la radio local «Fe y alegría».

«Quiero seguir soñando con los pueblos de América Latina», dijo, nombrando a varios presidentes izquierdistas de la región: «Con los pueblos de Correa, de Bachelet, de Tabaré», afirmó, por los presidentes Rafael Correa (Ecuador), Michelle Bachelet (Chile) y Tabaré Vázquez (Uruguay).

«También con el de Evo (Morales, presidente de Bolivia), que nos llamó a las dos de la mañana apenas se enteró del resultado del domingo y se puso a nuestra disposición», contó.

«Lo mismo con Kirchner… y con Chávez», dijo, por los presidentes Cristina Kirchner (Argentina) y Hugo Chávez (Venezuela).

«Y con Nicaragua», agregó.

«Vamos a ir tejiendo una relación que va a ser bastante positiva en el futuro», adelantó. «Paraguay no puede ser una isla apartada, debe integrarse al continente».

«Mi primera medida es una que tengo clavada en el corazón: la de nuestros pueblos indígenas», por «la deuda histórica que tenemos con ellos, los verdaderos dueños originarios de esta tierra», anunció Lugo, que fuera obispo de San Pedro (400 km al norte de Asunción), la región más pobre de Paraguay.

«No más indígenas que mueran por hambre, tuberculosis o falta de atención», afirmó.

«A partir de ahora comienza una nueva era de la política paraguaya», dijo.

«La historia cambia, cae el Partido Colorado, cambian las estructuras» de Paraguay, afirmó el ex obispo, que derrotó a la oficialista Blanca Ovelar, desplazando a los colorados de 61 años en el poder, incluyendo los 35 de dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

«El Partido Colorado ha gobernado para un grupo selecto de paraguayos. Eso cae, y se abre un gobierno para todos los paraguayos», aseguró Lugo, que ganó con 40,8% de los votos contra 30,8% de Ovelar, ex ministra de Educación del presidente saliente Nicanor Duarte.

 

Sin una gota de sangre

«Que se termine eso de que hay que ser colorado para trabajar como funcionario público», agregó, subrayando que su gobierno será «abierto, honesto, transparente».

«Creo que es la primera vez en Paraguay que un gobierno traspasa el poder a otro de distinto signo sin derramamiento de sangre», subrayó.

Lugo -declarado obispo rebelde y suspendido «a divinis» por volcarse a la política- también se refirió a sus relaciones con la jerarquía de la Iglesia Católica.

«Cada vez que me hacen esa pregunta es una punzada en el corazón», dijo en los estudios de «Fe y alegría», una radio católica.

«Tenemos relaciones fecundas, históricas, que no fueron esporádicas. Anoche conversamos con sacerdotes y miembros de muchas comunidades, que también son la iglesia, no sólo las jerarquías. Pero nos vamos a llevar bien», dijo.

Fernando Lugo dijo a la AFP no estar aún en condiciones de prever el futuro.

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