Pedofilia. Abarca a 5.000 sacerdotes y 14.000 niños

El Papa confortó a los católicos de EEUU tras escándalo sexual

El papa Benedicto XVI efectuó esta semana su primera visita a Estados Unidos, donde buscó dar vuelta la página al escándalo de los sacerdotes pedófilos con un mensaje de aliento a los católicos.

Escrito por: Nueva York | AFP

Lunes 21 de abril de 2008 | 4:05
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Liturgia. Benedicto XVI visitó la "Zona Cero" y ofició misa en estadio de Nueva York.

Aunque el escándalo sexual estuvo omnipresente en su estadía de seis días en Estados Unidos, donde cumplió 81 años y tres de pontificado, Benedicto XVI también bendijo la “Zona Cero” de Nueva York, abogó por los derechos humanos en la ONU y se reunió con el presidente George W. Bush en la Casa Blanca.

El Papa defendió además los intereses de los fieles hispanos y consolidó así el importante bastión que representan en un país donde la Iglesia Católica es minoritaria, con sólo la cuarta parte de la población.

Sin embargo, todos los demás aspectos de la visita, incluyendo un acercamiento con la colectividad judía, quedaron opacados por el objetivo de sanar las heridas dejadas por los casos de pedofilia en el clero.

El obispo de Roma manifestó en diferentes oportunidades su malestar por los cientos de sacerdotes pedófilos y expresó su respaldo espiritual a la Iglesia norteamericana, afectada moral y financieramente por el fenómeno.

El escándalo estalló en 2002 y puso al descubierto que entre 4.000 y 5.000 sacerdotes abusaron sexualmente de unos 14.000 niños y adolescentes en Estados Unidos, donde la Iglesia ya pagó 2.800 millones de dólares de indemnizaciones.

El Papa hizo todo o casi por dar vuelta la página. Dijo estar avergonzado, se reunió con algunas de las víctimas y buscó, a su manera, ganarse la simpatía de los norteamericanos.

En su misa de despedida en el estadio de béisbol de los Yankees de Nueva York, el papa elogió al país anfitrión y su apego a la libertad.

“En este país de libertad, quiero proclamar con fuerza que la palabra de Cristo no elimina nuestras aspiraciones a una vida plena y libre, sino que nos descubre nuestra verdadera dignidad”, dijo el pontífice.

La posición moralmente débil de la Iglesia tras el escándalo sexual restó probablemente argumentos a Benedicto XVI a la hora de abordar los temas más delicados para Estados Unidos y su actual gobierno republicano.

El Vaticano hizo de los derechos humanos una de las prioridades de su política exterior, como lo demostró el discurso del viernes ante la Asamblea general de Naciones Unidas.

En la ONU, el Papa reiteró ante la comunidad internacional su oposición al aborto, postura que reiteró el domingo en la misa de despedida en el Bronx.

Sin embargo, Benedicto XVI evitó referirse de forma explícita en público a la guerra en Irak, al recurso de Estados Unidos a la tortura en la “guerra contra el terrorismo” o a la pena de muerte.

Sin el carisma de Juan Pablo II, que visitó siete veces Estados Unidos donde era muy popular, Benedicto XVI mantuvo un estilo más elitista y tradicional.

Desde la vestimenta –sus pontificios zapatos rojos fascinaron a la prensa norteamericana– hasta la música de Bach, Mozart y Beethoven que acompañó los actos públicos, el papa alemán reafirmó su reputación de apego a la norma.

En tono de broma, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que recibió al vicario de Cristo para una misa histórica en la catedral de San Patricio, le agradeció medio en broma por haber traído buen tiempo a la ciudad.

Benedicto XVI tuvo en el clima un aliado indiscutible, que ayudó a la puesta en escena de su visita: días soleados primaverales para las misas en público y hasta una mañana de recogimiento, gris y nublada, para orar en la “Zona Cero”.

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