Los fantasmas del fraude están presentes
El cambio presidencial para un nuevo mandato de cinco años está previsto para el 15 de agosto. Pero la larga historia de irregularidades electorales pesa aún en Paraguay. Los fantasmas del fraude y de la violencia enturbiaron en la última semana la campaña, que se vive con inédita efervescencia en el país, gobernado en los últimos 61 años por los colorados. El presidente Duarte denunció días atrás que un grupo de «agitadores sociales» de Ecuador y Venezuela llegaron al país para llevar a cabo acciones violentas en caso de que Lugo pierda las elecciones. Desde su lanzamiento a la arena política, el ex obispo ha sido satanizado por sus oponentes como «otra ficha» del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la región, y por su supuesta simpatía hacia los gobernantes Evo Morales, de Bolivia, y Rafael Correa, de Ecuador. La oposición restó importancia a la denuncia y consideró que forma parte de un ardid para infundir temor en la población y evitar la masiva participación en los comicios, un factor fundamental para asegurar la victoria de la oposición, según los analistas.
En cambio, Lugo, respaldado por una coalición heterogénea que va desde la segunda fuerza política del país, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), a agrupaciones variopintas, advirtió a sus seguidores que «deben estar atentos el domingo próximo durante las elecciones para evitar el fraude». Desde estas filas y otras de oposición se sostiene que el partido de gobierno tiene como aliados a dos de los tres miembros del Tribunal Supremo de Justicia Electoral, el órgano encargado de juzgar los comicios, que según los observadores ha favorecido históricamente a los candidatos oficialistas. «Los colorados están invirtiendo dinero como nunca en la campaña porque el susto a perder las elecciones continúa y empeora», dijo a IPS la analista política Milda Rivarola. «Pero sólo gana Lugo si se logra parar el fraude, si los partidos y movimientos que lo apoyan logran poner veedores formados y honestos en las cerca de 14.000 mesas electorales», agregó. Para varios sectores, incluidos los grandes propietarios rurales, Lugo es un «peligroso izquierdista», porque no olvidan su trabajo a favor de los pobres en los once años que fue obispo de la diócesis de San Pedro, uno de los departamentos con mayor índice de pobreza en el país. Conocido como el «obispo de los pobres», Lugo ha sido fuertemente influenciado por la Teología de la Liberación, la corriente católica surgida en América Latina en la década del 60 a partir de los cambios del Concilio Vaticano II y con la premisa de que la Iglesia tiene la obligación especial de defender a los oprimidos y desposeídos e impulsar cambios sociales.
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