El presidente se llevó una bolsa de dinero
Manila, Reuters
Una testigo en el juicio político contra el presidente de Filipinas, Joseph Estrada, dijo el lunes que en una oportunidad llevó una bolsa repleta de efectivo al palacio presidencial y la entregó a la secretaria del gobernante.
Emma Lim, que testifica en el juicio en el Senado que podría resultar en la destitución de Estrada, también identificó boletas de depósitos de un banco de Manila donde dijo que ella depositó cuantiosas sumas supuestamente procedentes de operaciones de apuestas ilícitas, destinadas para el asediado mandatario.
Lim es una empleada del gobernador provincial Luis Singson, quien desató el juicio político cuando acusó a Estrada en octubre de recibir millones de dólares en sobornos de pandillas de apostadores que operan loterías clandestinas conocidas como «jueteng».
Singson, el principal testigo en contra de Estrada, aún tiene que comparecer pero el fiscal Roan Libarios dijo a los periodistas que el gobernador lo hará finalmente el martes.
Estrada será destituido en caso de ser condenado. El gobernante ha rechazado las acusaciones y dijo que confía en que será exonerado en el juicio.
El asesor legal presidencial Estelito Mendoza, uno de los abogados más conocidos de Filipinas, interrogó asiduamente a Lim durante más de dos horas, manifestando dudas sobre ciertas fechas que Lim mencionaba, en un intento de destruir su credibilidad.
Testigo inconmovible
Pero Lim, de 34 años, de apariencia afable, no pareció ceder en su testimonio fundamental: de que fue ella quien entregó, en persona, el efectivo en el palacio. Sin embargo, la mujer no dijo que los fondos procedieran de pandillas de apostadores.
Lim dijo que en una fecha no determinada, en 1999, Singson le ordenó que llevase una bolsa negra que contenía cinco millones de pesos (unos 100.000 dólares) a una secretaria del presidente, a quien ella identificó nada más como Malou.
Después de pasar por varios controles de seguridad, Lim dijo que llegó a la oficina en la que se encontraba la secretaria y le hizo entrega de la bolsa negra, mientras Estrada estaba a sólo unos metros de distancia.
Ella dijo que la experiencia le causó mucho nerviosismo.
«Corrí al volver a mi auto, porque tenía muchísimo miedo», dijo.
Previamente, Lim dijo que en varias ocasiones ella depositó distintas sumas en un banco local procedentes de los ingresos de las «jueteng» a lo largo de varios meses en 1999.
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