El gobierno de De la Rúa lo ve como el posible salvador

¿Cavallo en la Alianza?

Por Isidoro Gilbert (Corresponsal en Argentina)

No es un secreto que el papá de la convertibilidad merodea los arrabales del gobierno: su bloque parlamentario de una docena de integrantes apoya al oficialismo en sus principales medidas económicas, entre ellas el presupuesto para el año próximo que hoy, en revisión del Senado, debe aprobar Diputados.

El presidente ha pedido que se testeen algunas modificaciones que se introdujeron en la Cámara alta que perturbarían las negociaciones con el FMI para que la economía argentina esté cubierta por un blindaje de más de 20.000 millones de dólares como señal de que este país no dejará de pagar la deuda externa. Sin Cavallo, es una tarea de Hércules, porque el peronismo quiere votar lo que el Senado, dominado por sus afines políticos, modificó.

El ex vicepresidente Carlos Chacho Alvarez, que no otea mejoras económicas, le remitió al presidente un plan de reactivación y otros puntos para mejorar la calidad de la política. De la Rúa posiblemente lo reciba antes de fin de año, en una relación que por momentos parece restablecerse y en otros, deteriorarse. Como ayer.

Cuando a Chacho iba camino a la Universidad de Quilmes, donde da clases y así se gana la vida, un ejemplo que pocos políticos pueden exhibir, los periodistas le preguntaron «si le pareció bien que el presidente se enterara por los diarios de sus propuestas». El ex vicepresidente respondió: «¿Cómo nos enteramos de los aumentos del transporte?», réplica que no dice otra cosa que enfriamiento. «No hay apuro para reunirme (con de la Rúa); lo que importa son las respuestas a mis propuestas», señaló Alvarez. ¿Y a santo de qué entra Cavallo en estos entreveros? Los analistas sostienen que Alvarez no lo ve nada mal, pero entiende que ni el Frepaso ni la Unión Cívica Radical deglutirían esa nominación (ahora sólo una especulación). Por si las moscas, el jefe radical, Raúl Alfonsín, le puso otra vez los tapones de punta al padre de la paridad un peso un dólar: un corsé insoportable.

 

Cavallo destructor

«Cavallo destruyó uno tras otro los resortes para el desarrollo del capital humano y social de la Argentina», dijo Alfonsín en el acto de clausura del encuentro de la Juventud Radical.

Alfonsín inició su discurso admitiendo que «existe una crisis económica indudable, con demasiados marginales y una desocupación extraordinaria», y luego culpó sistemáticamente a Cavallo de todos esos males. Dijo que el ministro de Economía de Carlos Menem «dejó una deuda externa triplicada, sin contar las joyas de la abuela que vendió sin tener en cuenta la soberanía nacional». Además, le atribuyó la responsabilidad de haber instalado «una ética de la frivolidad, que fue acabando con la cultura del esfuerzo en la Argentina».

En otro tramo, expresó que Cavallo destruyó la salud y la educación, pilares del desarrollo del capital humano del país. Y luego indicó: «¿En qué consiste el capital social? En eliminar los contrastes sociales, en ser una sociedad coherente e integrada, pero Cavallo también destruyó eso con sus diez años de neoliberalismo».

Parecía que su relación con el ex ministro había alcanzado un punto de relativa armonía, evidenciado en una reunión que ambos mantuvieron a fines de octubre para «unificar el discurso» frente a los mercados. No parece, a pesar que dijo que no «tengo rencores personales con Cavallo».

El único párrafo de autocrítica que incluyó el ex presidente fue el referido a la incapacidad del gobierno para comunicar los problemas heredados y los fundamentos de las medidas adoptadas. Entonces les pidió a los jóvenes militantes que fueran «transmisores» de esta información, «para que nadie crea que en el radicalismo hemos bajado las banderas». Muchas cosas.

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