SILVIO BERLUSCONI

El magnate de las comunicaciones y ex primer ministro conservador Silvio Berlusconi, quien lidera desde hace 15 años la derecha italiana, espera conquistar de nuevo el poder con un rostro moderado y menos agresivo que aquél con el que irrumpió en la política en 1993.

Abandonando su tradicional estilo, caracterizado por los ataques y las provocaciones eficaces a sus enemigos políticos, Berlusconi, de 71 años, empleó en esta campaña un tono menos combativo e inclusive fue amable con su principal adversario, el líder del Partido Democrático (PD), Walter Veltroni.

«No lo traten mal», invitó a los militantes de su partido en el curso de una reunión para preparar las elecciones legislativas del 13 y el 14 de abril.

«Le han confiado una misión imposible a Veltroni: hacer olvidar el comunismo», agregó Berlusconi, quien hace dos años, con ocasión de las elecciones de 2006, calificó de «pendejos» a los italianos que votaban por la izquierda y acusó a los ex países comunistas de haber usado cuerpos de niños como «abono» de los campos de cultivo.

«Faltan pocos días para los comicios y una pregunta queda sin respuesta: ¿Berlusconi quiere volver de verdad a gobernar?», escribió recientemente en un editorial el diario económico Il Sole 24 Ore.

«Por lo que hace y dice quedan muchas dudas», dedujo el editorialista, que se sorprendió cuando Berlusconi llegó a admitir en público: «los que afirman que soy viejo para liderar un país moderno, tal vez tienen razón».

El magnate de las comunicaciones, entre los hombres más ricos de Italia y Europa, con intereses en el mundo editorial y las finanzas, dueño además del club de fútbol Milán AC, cumplirá 72 años en septiembre.

Berlusconi ha admitido que deberá tomar medidas «impopulares», al referirse a los problemas económicos y sociales de Italia, que atraviesa un momento difícil, con una economía estancada, salarios bajos y un alto costo de vida.

Además de los problemas de imagen por la crisis generada por la presunta mozzarella intoxicada con dioxina y el escándalo de las basuras que sumergen a Nápoles, Italia cerró el año 2007 con un crecimiento del 1,5%, entre los más bajos de la Unión Europea.

Las previsiones para 2008 resultan aún peores, de un crecimiento de cerca del 0,6%, por lo que todo gobernante que asuma el poder deberá capear la crisis económica.

«No sabemos ni podemos hacer milagros», reconoció Berlusconi en febrero pasado con inusitada humildad, tras comentar que «debido a la situación internacional de la economía, es difícil hacerse ilusiones».

«No me gusta la política y me pregunto por qué me he envuelto en ella. La verdad es que soy el único que puede tener a la derecha unida», aseguró.

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