El TLC con Colombia, rechazado en EEUU
Todos los pesos pesados del gobierno y los lobbies fueron movilizados, pero sin suerte. El jueves 10 el TLC estaba muerto y enterrado. La votación por no entrar a considerar el tratado reunió 224 sufragios, 218 demócratas y 6 republicanos. La votación a favor alcanzó 195 representantes, 185 republicanos y 10 demócratas tránsfugas. El TLC recién volvería a tratarse en el gobierno surgido de las elecciones del 4 de noviembre, con suerte por demás incierta.
Bush quiso tenderle una mano a su mejor aliado en la región, golpeado por la resolución de la OEA del 17 de marzo, que rechazó la violación de la soberanía y la integridad territorial de Ecuador por fuerzas armadas colombianas. De hecho, con el TLC se reprodujo la alianza del gobierno colombiano con el de EEUU, el único que se negó a votar la resolución antedicha y quedó solo frente a los 33 países del organismo interamericano. Bush quería retirarse de la presidencia llevando bajo el brazo los TLCs con Colombia, Panamá y Corea del Sur. No podrá ser. Los cables hablan de un duro revés para la Casa Blanca. Bush se tiró a una piscina sin agua.
El lobby por el TLC con Colombia llegaba hasta el campo demócrata, al punto de que lo integraba la empresa de Mark Penn, el principal asesor de relaciones públicas de Hillary Clinton, que lo echó. Los republicanos lanzaron al ruedo a Condoleezza Rice, que recriminó con acritud a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, por su oposición a la propuesta del presidente Bush. Se movió la embajadora colombiana en Washington, Carolina Barco. Uribe instó a un acuerdo bipartidista en el Congreso. Pero el tinglado se desmoronó en 48 horas. El Congreso reaccionó cuando se lo quiso llevar por delante a prepotencia, violando todas las normas. Era la primera vez que se ponía a consideración un tratado de este tipo sin acuerdo previo, tanto más desde que la mayoría demócrata había anticipado su rechazo. «Es un voto contra la arrogancia de Bush», dijo Peter Welch, demócrata por Vermont. «Usted no puede cambiar las reglas» le había advertido Pelosi. ?El otro aspecto importante que hicieron valer los sindicatos norteamericanos ante los congresistas, refiere a la enorme cantidad de sindicalistas colombianos asesinados bajo los gobiernos de Uribe, a manos de las bandas paramilitares en muchos casos. Un informe de Human Rights Watch establece que en Colombia se asesinan (impunemente) más dirigentes sindicales que en todos los demás países del mundo juntos.
El tercer factor son precisamente las bandas paramilitares, cuyas actividades en íntima conmixtión con el gobierno de Uribe en todas las instancias resulta a esta altura inocultable. En CNN podía verse el jueves a su corresponsal en Bogotá, Fernando Ramos, que defiende a capa y espada al gobierno, reconociendo que había 30 legisladores uribistas detenidos por sus vínculos con los paramilitares, otros 50 investigados, y que la conexión alcanzaba a un 30% del aparato del Estado. Con el agravante de que importantes leyes como la de Justicia y Paz, la de tierras, el propio TLC y la reelección de Uribe, se habían aprobado con los votos decisivos de lo que pasó a llamarse la bancada paramilitar, dentro del uribismo.
El diario El Tiempo, que pertenece a la familia Santos (de la que forman parte el vicepresidente y el ministro de Defensa) no ocultaba su desazón por la votación del jueves. «¿Qué futuro le espera al TLC después de su congelación en el Congreso de EEUU?», se preguntaba en su titular principal. Respondía que «el Tratado morirá en su forma actual y tendrá que ser presentado por el nuevo presidente ante un nuevo Congreso». Se consolaba sugiriendo que podría haber negociaciones bajo la mesa entre Bush y Pelosi para aprobarlo en agosto, mediante concesiones recíprocas. Pero los mismos republicanos se sacaban esas ilusiones con peine fino. «No nos digamos mentiras. Hoy se está matando el TLC con Colombia. Ni más ni menos. Eso deja muy mal parado al mejor aliado de EEUU en la región»: tal era la opinión del republicano John Boehner. Lo que más le dolía a éstos y de ello se hace eco El Tiempo- es «la cachetada que se le estaba dando a Colombia y que el único ganador sería el presidente de Venezuela. Tanto, que bautizaron la modificación votada como ‘la Regla Hugo Chávez´».
Al mismo tiempo Bush anunció que quedaba congelado el retiro de tropas de Irak. Se había convenido proceder a un retiro paulatino de efectivos, pero eso queda sin efecto, en acuerdo con el general Petraues. EEUU se seguirá empantanando con sus 158 mil hombres en ese frente de guerra.
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