La Corte Suprema escucha a demócratas y republicanos
Washingon, AFP
«Asombroso», «increíble», «absolutamente sorprendente», fueron los calificativos de este domingo para describir la decisión de la víspera del máximo tribunal de Estados Unidos de detener los recuentos manuales en Florida, ordenados el viernes por la Corte Suprema de ese Estado del sureste del país, de donde depende el resultado de la elección presidencial.
La Corte Suprema Federal sostendrá una audiencia oral hoy a las 11H00 local (16H00 GMT), en la cual los campos demócratas y republicanos tendrán cada uno 45 minutos para manifestar sus puntos de vista sobre estos polémicos conteos a mano.
El desgarro de un país y de su panorama político, con el riesgo de una crisis institucional grave, llegó hasta el corazón de la más alta instancia judicial del país. Cinco altos magistrados le dieron la razón a George W. Bush, ordenando parar los recuentos manuales esperando pronunciarse sobre el fondo de este asunto, mientras que otros cuatro coincidieron con sus colegas de Florida.
«Es una verdadera obra dramática, con todos estos acontecimientos sorprendentes, más sorprendentes unos que otros», estimó Donald Jones, profesor de derecho constitucional de la Universidad de Miami.
Los batallones de abogados, encabezados por grandes figuras de los principales bufetes como David Boies para el candidato demócrata Al Gore, o Barry Richard para el gobernador de Texas, George W. Bush, deben presentar antes del domingo a las 16H00 locales (21H00 GMT) sus argumentos escritos a la Corte Suprema Federal.
En Washington el lunes, demócratas y republicanos defenderán sus puntos de vista ante los nueve jueces de la más alta instancia judicial del país. Los demócratas para que cada voto sea contado y por lo tanto para que el recuento manual sea retomado, y los republicanos para decir que el resultado de las urnas, hace 33 días, es el que debe prevalecer por encima de todo.
Inmediatamente después de esta audiencia de 90 minutos, la Corte Suprema difundirá la grabación en audio de los debates, como lo hizo el 1 de diciembre. No obstante, este tribunal nunca da sus fallos el mismo día de la audiencia, lo que deberá hacer en los próximos días.
Durante los tradicionales programas políticos de este domingo, demócratas y republicanos fueron omnipresentes.
Si los nueve magistrados «pudieran tomar una decisión que sea definitiva, esa sería la mejor razón de terminar esta elección», dijo esperanzado al noticiero de la cadena Fox, James Baker, emisario especial en Florida del candidato republicano.
En ese mismo canal, David Boies lamentó la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, puesto que «si el recuento se hubiese continuado el sábado y esta mañana, ya estaría terminado salvo, quizás, en uno o dos condados».
En la situación actual, aunque los nueve jueces diluciden finalmente a favor de Al Gore, es «menos evidente» que un nuevo conteo a mano pueda ser bien llevado antes del martes en la noche, estimó Boies haciendo referencia a la fecha límite para que los estados designen los grandes electores que el 18 de diciembre escogerán al presidente.
El tiempo apremia. «Déjenme recordarles que el Colegio Electoral debería reunirse el 18 de diciembre para elegir al nuevo presidente, y eso es el lunes de la otra semana, ustedes no pueden diferir este vencimiento», subrayó James Baker en los estudios de la cadena CBS para ilustrar la presión.
Estos dos tenores están convencidos de que el futuro descansa sobre la Corte Suprema de Estados Unidos.
«Si no se cuentan los votos en Florida, pienso que esto pondrá fin a la impugnación», afirmó David Boies.
«Nosotros respetaremos la decisión de la Corte Suprema de Justicia. Yo estoy confiado que él (Bush) respetará el dictamen de la Corte de Estados Unidos», dijo por su parte James Baker.
Si la apuesta se va a jugar el lunes en Washington, otros acontecimientos quedan todavía en suspenso en Florida.
Una apelación está aún pendiente ante el máximo tribunal de ese estado, presentada por partidarios demócratas que quieren que se invaliden unos 25.000 votos por correspondencia en los condados de Seminole y Martin, argumentando que hubo dudosas manipulaciones.
Florida detenta la llave de la elección presidencial, puesto que su vencedor obtendrá sus 25 grandes electores, y por lo tanto obtendrá la mayoría en el seno del Colegio Electoral de 538 grandes electores encargados de elegir al presidente. Gore cuenta hasta ahora con 267 grandes electores contra 246 de Bush.
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