Escrito por: Buenos Aires | AFP, ANSA

El velerista olímpico Carlos Espínola comenzó a las 14.36 locales, la recorrida que partió de un anfiteatro en la Costanera Sur de Buenos Aires, antes de culminar su camino en el Club Hípico, en el barrio de Palermo, en el norte.
La antorcha fue prendida por el vicepresidente del Comité organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín-2008 y entregada por el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, al deportista, que avanzó rodeado de centenares de voluntarios y policías que hicieron un verdadero cordón humano para protegerla.
La esperada presencia del astro Diego Maradona finalmente resultó frustrada ya que el ex futbolista no pudo regresar a tiempo desde México donde se encontraba por razones de trabajo, informaron los organizadores.
La antorcha era portada por unos 80 relevistas, la mayoría deportistas y personalidades, por tierra y por agua, mientras centenares de porteños intentaban acercarse lo más posible para aplaudir el paso de la llama que avanzaba a lo largo de los previstos 13,8 km por Buenos Aires.
El camino de la antorcha culminaba en manos de la ex tenista Gabriela Sabatini y en su trayecto la portaban entre otros la capitana del seleccionado de hockey sobre césped, Magdalena Aicega, y el jugador de la selección de rugby Manuel Contepomi.
El trayecto pautado aprovechó los canales de agua que bordean el barrio de Puerto Madero, el más nuevo y de los más exclusivo de Buenos Aires, para que remeros y veleristas transporten la llama olímpica en embarcaciones, antes de seguir viaje por tierra.
El inicio del recorrido logró sortear incluso la lluvia pronosticada en una jornada nublada del otoño austral. Miles de personas aguardaban el paso del fuego olímpico en los alrededores de la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada (gobierno) y habitual lugar de manifestaciones de los argentinos.
Poco antes del inicio de la recorrida, medio centenar de personas, la mayoría adepta del movimiento Falungong, prohibido en China, manifestó en el Obelisco porteño y marchó hasta la Plaza de Mayo.
Los manifestantes que denunciaron las violaciones a los derechos humanos en China y la represión de la que es objeto ese movimiento de inspiración budista, se cruzaron en el Obelisco con un grupo de chinos, miembros de la numerosa comunidad que vive en Argentina, en un episodio rápidamente disuelto por la Policía.
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