
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, relevó ayer miércoles al ministro de Defensa y al jefe de Policía tras denunciar una infiltración de la CIA en los servicios de inteligencia, en el más duro coletazo de la crisis que fracturó las relaciones con Colombia.
Los cambios fueron anunciados en un ambiente de alta tensión entre el mando militar, que pidió a Correa tratar la supuesta intromisión extranjera “de manera frontal y transparente para evitar que se ponga en riesgo la seguridad y estabilidad de la nación”, según un comunicado oficial.
Antes de acordar una reunión con la cúpula, el mandatario resolvió cambiar a su ministro de Defensa, Wellington Sandoval, y al comandante de la Policía, general Bolívar Cisneros, según fuentes oficiales.
De esa forma, los vientos de la crisis desatada por la incursión colombiana del 1 de marzo a Ecuador cambiaron de rumbo. Correa saldó cuentas internamente tras denunciar que el aparato de inteligencia había sido tomado por la central de inteligencia de Estados Unidos, aliado de Bogotá.
El jueves destituyó al jefe de inteligencia del Ejército, coronel Mario Pazmiño, por omitir información sobre el ecuatoriano Franklin Aisalla, abatido en el bombardeo colombiano contra las FARC que derivó en la ruptura de relaciones.
Según el presidente, la inteligencia servía a la CIA, y por su intermedio al gobierno colombiano, que supo antes que Ecuador de la presunta relación de Aisalla con el número dos de las FARC, Raúl Reyes, también muerto en la acción militar.
El diario quiteño El Comercio reveló el sábado que Inteligencia del Ejército recibe anualmente entre 16 y 18 millones de dólares por el “intercambio de información”.
“Cortaremos todo eso y tendremos servicios de inteligencia ecuatorianos (…) no para servir a potencias extranjeras, y por intermedio de ellos para servir al agresor de nuestro país”, dijo Correa el sábado.
Correa posesionará este jueves al nuevo ministro de Defensa, Javier Ponce, que se desempeñaba como su secretario privado, mientras al frente de la Policía quedará el general Jaime Aquilino, actual inspector policial.
Ponce, un periodista que colaboró con el diario El Tiempo de Bogotá, se convertirá en el cuarto ministro de Defensa que juramenta Correa en casi año y medio de gobierno.
Mientras ajusta su frente de seguridad y Defensa, Correa deberá calmar los ánimos de los comandantes de las fuerzas Terrestre, Naval y Aérea.
“Los señalamientos que ha hecho el presidente, respecto a posibles acciones individuales de miembros de la Fuerza Pública, evidentemente generan malestar, pero además deslumbran algunas debilidades que las tenemos que corregir”, indicó el viceministro de Defensa, Miguel Carvajal.
El gobierno intenta sortear dicho malestar sin todavía haber definido un restablecimiento de relaciones con Colombia pese a los buenos oficios de la OEA, que envió esta semana una misión a ambos para tratar de afinar una solución.
El periodista de izquierda Javier Ponce juró ayer miércoles como nuevo ministro de Defensa de Ecuador y anunció que “ajustará la cooperación con Estados Unidos”, tras la denuncia del presidente Rafael Correa sobre la infiltración de la CIA en los servicios de inteligencia.
Ponce, que se desempeñaba como secretario privado de Correa, reemplazó en el cargo a Wellington Sandoval, relevado sorpresivamente en un nuevo coletazo de la crisis que fracturó las relaciones con Bogotá tras la incursión colombiana del 1 de marzo.
“El valor de hablar de la intromisión de la CIA en nuestro país, lejos de ocasionar el rompimiento de vestiduras, debe ser una oportunidad para continuar ajustando la cooperación internacional con los objetivos nacionales”, afirmó el flamante ministro.
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