Los guardianes chinos de la antorcha olímpica, omnipresentes el lunes en los incidentes de París, calificados de “matones” por el responsable del Comité de Organización de los JO de Londres 2012, se fueron de Europa con la llama y con ellos se llevaron el secreto de su identidad.
“Llegaron con la delegación china y son probablemente miembros de una unidad de élite de las fuerzas del orden, pero no se facilitó ninguna información respecto a su identidad”, señaló el martes una fuente policial en París.
Un cosa es segura: son miembros de la delegación del Bocog, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Beijing, y son los últimos responsables del buen funcionamiento del relevo de la llama.
Estos hombres, vestidos de azul con el logotipo de los aros olímpicos y con gafas oscuras, siguen el recorrido de la antorcha por todo el mundo. En las ciudades anfitrionas, forman el primer círculo de protección y unos diez hombres flanquean al corredor.
“Son horribles. No hablan inglés… Me han intentado echar del recorrido en tres ocasiones… Son unos matones”, dijo de ellos el responsable del Comité de Organización de los JO de Londres en 2012, Sebastian Coe, cuando la antorcha estuvo en la capital británica el domingo.
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