Palestinos entierran a sus muertos
Ramalá, Cisjordania, AFP
Decenas de miles de palestinos enfurecidos enterraron ayer en Cisjordania a siete muertos, acribillados la víspera por las fuerzas israelíes, al tiempo que un niño palestino caía gravemente herido por disparos de colonos judíos.
Los funerales, en los que participaron hombres armados que pedían venganza, se llevaron a cabo en las zonas autónomas palestinas de Cisjordania, sometidas desde el viernes por la noche a un bloqueo estricto, impuesto por las fuerzas israelíes tras la intensificación de los ataques antiisraelíes.
Momentos antes, colonos israelíes hirieron gravemente a un niño palestino cerca de Hebrón, un día después de un atentado que cobró la vida de dos de los suyos en la misma región.
Mansur Naji Jaber, de 13 años, herido de bala en el vientre y en el pie, fue evacuado por un helicóptero del Ejército israelí hacia un hospital de Jerusalén, según testigos.
Colonos armados se adueñaron el viernes de la casa de la familia del niño y otra residencia cercana, situadas en la salida este de Hebrón, a 5 km de la colonia de Kyriat Arba, un feudo de la extrema derecha.
El niño resultó herido ayer sábado cuando su familia intentó recuperar la casa, que se encuentra en una zona reclamada por los colonos y fue blanco de continuas agresiones desde hace dos años. Destruida por los colonos, estaba siendo reconstruida.
Con motivo del segundo día de «ira», convocado para recordar el aniversario de la Intifada (sublevación) de 1987, 1.500 palestinos manifestaron en Gaza, muchos de ellos armados con armas semiautomáticas y cuchillos.
«Quemaremos a todos los colonos de los territorios palestinos», gritaron los manifestantes.
En Jenín, en el norte de Cisjordania, una muchedumbre de varias decenas de miles de personas, participaron en los funerales oficiales de cuatro policías y de un civil, muertos el viernes por obuses de tanques israelíes. Hombres armados gritaron «venganza, venganza».
En Belén, en el sur de Cisjordania, unas 10.000 personas marcharon detrás del cadáver de Moatazz Azmi Ismail, de 18 años, acribillado por soldados israelíes. Un séptimo palestino fue enterrado en un pueblo cercano a Ramalá. Se trata de Ammar Michni, de 16 años, que murió en el hospital Maqassed de Jerusalén Este, tras recibir un balazo en la cabeza, disparado por policías israelíes.
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