Rusia, blanco preferido de candidatos presidenciales
Un aroma de guerra fría se percibe en la campaña presidencial estadounidense, en la cual Rusia y su presidente Vladimir Putin volvieron a tener el rostro desagradable que mostró la Unión Soviética a los ojos de la política norteamericana por varias décadas. El candidato republicano a las presidenciales de noviembre, John McCain, ha sido el más crítico, llegando a calificar de «revanchista» a Rusia en un discurso sobre política exterior la semana pasada, días antes de una reunión el fin de semana entre el presidente estadounidense, George W. Bush, y Putin. «Los países occidentales deben indicar claramente que la solidaridad de la OTAN, del mar Báltico al mar del Norte, es indivisible, y que las puertas de la Alianza se mantienen abiertas a todas las democracias que se comprometan con la defensa y la libertad», dijo McCain.
Moscú ha visto con malos ojos la posibilidad de que se expanda la alianza atlántica.
Aunque los presidenciables terminan siendo más flexibles una vez elegidos de lo que sus campañas dejan prever, el discurso de McCain parece anunciar que si el republicano llega a la Casa Blanca, las relaciones con Moscú serán más distantes que las mantenidas por Bush con Putin.
«Rusia es un blanco muy fácil para cualquier candidato», señaló Justin Logan, investigador del centro Cato Institute.
Pero McCain no es el único que fustiga a Rusia, país en pleno renacimiento, con creciente poder militar y económico e influencia diplomática, basada en su estatuto de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.
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