OPINION INTERNACIONAL

AISALIA Y LA BASE DE MANTA

Toda esta sangrienta acción armada se pretendió justificar en base a mentiras flagrantes, una y otra vez. Como la invasión a Irak, donde ­dicho sea de paso- las bajas estadounidenses ya sobrepasaron los 4 mil efectivos, sin olvidar que las víctimas iraquíes se acercan al millón de seres humanos, a los que se agrega una cantidad enorme de desplazados.

Dijeron en un primer momento, en el burdo intento de involucrar al gobierno de Ecuador con el movimiento insurgente, que quien aparecía en una foto con Raúl Reyes era el ministro del Interior ecuatoriano Gustavo Larrea. Y se reveló que se trataba de nuestro bien conocido Patricio Etchegaray, secretario del PC argentino, y que la foto había sido tomada tres años atrás en la selva colombiana. Nada que ver. Pero esto es la señal de que de la invulnerable laptop de Reyes, capaz de soportar bombas de más de 500 libras (unos 230 kilos) pueden hacer aparecer cualquier cosa, como conejos de una galera, porque ya fue cargada con los archivos de inteligencia. De hecho ya lo están haciendo. Basta ver un programa nocturno de Globovisión de Caracas (versión corregida y aumentada de la RCTV) que ofrece la novela por entregas del presunto contenido de dicha computadora para justificar el ataque criminal de las huestes de Uribe y del Comando Sur.

La cancillería ecuatoriana señala en un comunicado del lunes que «la acción colombiana fue rechazada por el Grupo de Río y la OEA, por constituir una violación inexcusable a la soberanía del Ecuador y al principio de no injerencia en asuntos internos de los Estados», y agrega que «la muerte de Aisalia y el traslado de su cadáver a Colombia constituyen violaciones de los Derechos Humanos y garantías de un ciudadano ecuatoriano», por lo cual apelará ante el secretario general de la OEA. En El Tiempo de Bogotá se publica la opinión de una experta en derecho internacional, María Cardelina Londoño, según la cual si el muerto era un civil el hecho es sumamente grave y podría ser llevado a la Corte Internacional de Justicia; pero incluso aunque fuera combatiente existe en este caso un agravante político, porque la fuerza armada de Colombia incursionó en Ecuador.

Nacido en Quito el 21 de mayo de 1970, Franklin Aisalia era el tercero de cuatro hermanos. Sus estudios se orientaron al área metal mecánica, especialista en cerrajería. Los padres reclaman que sus restos sean repatriados para sepultarlo en su tierra. La prensa ecuatoriana señala que en la zona fronteriza de Sucumbíos, en gran parte selvática, hay gran número de refugiados colombianos, que huyen de la violencia en su país y coexisten con los pobladores ecuatorianos. Muchos poseen la doble nacionalidad.

En el gran debate suscitado en Ecuador por la incursión militar colombiana, se planteó investigar y realizar una auditoría sobre el papel desempeñado en la misma por la base yanki de Manta, enclavada sobre la costa del Pacífico al suroeste de Quito, y que es parte integrante de la implementación del Plan Colombia. Esa base aeronaval ha sido entregada por gobiernos anteriores en una concesión que vence en 2009, y Correa prometió en su campaña electoral que no permitiría bajo ningún concepto que ese plazo se extendiera un solo minuto. Ahora se menciona incluso la posibilidad de que dicho plazo se anticipe si se comprueba que la base constituyó una plataforma de lanzamiento para la operación militar en la zona fronteriza. Fue confirmado por múltiples vías que en el operativo se utilizó una tecnología de punta de la cual no dispone la fuerza aérea colombiana. Esto lo oímos reiterar de labios del sacerdote Juan Fernando Vegas, miembro de la Asamblea Nacional Constituyente que sesiona en Montecristi. En el mismo sentido se pronunció su colega constituyente Gabriela Quesada, que fustigó la declaración intervencionista del ministro colombiano de Defensa Juan Manuel Santos, y reiteró la denuncia de los alcances guerreristas del Plan Colombia, con participación decisiva de EEUU.

Éste es el trasfondo de la cuestión. Se menciona asimismo la puesta en marcha de un Plan México, en paralelo con el Plan Colombia, con una dotación inicial de 1400 millones de dólares, en el marco del objetivo del imperio de generar una suerte de vietnamización de la región.

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