El exilio. Los tibetanos afirman que ya murieron unas 100 personas en la capital

Misterio sobre víctimas de la represión en el Tíbet

Una semana después de la violenta revuelta popular en la capital tibetana, el balance y el discurso de las autoridades no ha cambiado.

«Sólo hay una versión y el Partido (comunista) va a decidir que ésta es la verdad histórica y no se moverá de ahí», explica Nicholas Becquelin, de la ONG Human Rights Watch.

Según el gobierno chino, las fuerzas del orden no dispararon ni un solo tiro contra los manifestantes el 14 de marzo en Lhasa y, a parte de esos 13 muertos, no ha habido otras víctimas mortales en Tíbet ni en las regiones vecinas.

Por su parte, los tibetanos en el exilio afirman que hubo al menos 100 personas muertas y hay responsables que han llegado a hablar de varios cientos.

Sólo en la provincia de Sichuan (suroeste), la represión en el distrito tibetano de Ngawa dejó por lo menos 13 muertos el domingo, según grupos protibetanos.

«Recibimos imágenes de las personas que murieron cerca del monasterio de Kirti en Ngawa», afirma por su parte Kate Saunders, de Campaña Internacional por Tíbet.

Las autoridades chinas acabaron por reconocer el jueves que se habían registrado «disturbios» en esa provincia y que en esta ocasión la policía disparó en «legítima defensa», aunque sólo hirió a cuatro personas. Desde hace varios días, los grupos protibetanos divulgan imágenes de las manifestaciones y de lo que ellos describen como la ruda represión que siguió.

Como suelen hacer, las autoridades chinas acusan a la prensa extranjera de deformar la realidad.

«Algunos artículos no corresponden a los hechos (…) deseamos que los periodistas demuestren objetividad», declaró el jueves el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang.

Pero los periodistas tienen prohibido el acceso a Tíbet y prácticamente no pueden acceder a las regiones tibetanas de las provincias de Sichuan, Gansy, Qinghai.

Contactado por teléfono el viernes, un responsable de la policía de Nagwa declaró a la AFP que «no acepta entrevistas».

Los pocos reporteros que lograron escapar al control policial no pueden trabajar libremente.

Los testigos afirman que las fuerzas del orden patrullan intensivamente en los barrios tibetanos de Lhasa efectuando detenciones. Y después, ¿qué sucede?

¿Se sabrá un día cuantas personas dejaron la vida en esta revuelta?, se pregunta AFP.

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