Partidos israelíes no se ponen de acuerdo para fijar elecciones

Violencia de baja intensidad en territorios palestinos

En los territorios, la violencia había perdido intensidad, y sólo se registraron enfrentamientos esporádicos, al día siguiente que dos palestinos jóvenes murieran alcanzados por disparos del ejército israelí.

Responsables del Partido Laborista (izquierda, en el poder), del Likud (derecha) y del partido sefardí ultraortodoxo Shass, concluyeron una reunión en la Knesset (Parlamento) sin ponerse de acuerdo sobre la fecha de las elecciones anticipadas, que según la prensa tendrán lugar el próximo 22 de mayo.

El Likud había propuesto la fecha del 27 de marzo o del 15 de mayo, pero los representantes laboristas pidieron un plazo para estudiar la propuesta, indicó la radio israelí.

El jefe del grupo parlamentario de la coalición en el poder, Israel Uno, Ofir Pines, declaró a la radio israelí que el lunes se hará una nueva reunión para fijar la fecha.

«En mi opinión, habrá una solución el lunes», declaró.

La Knesset (120 diputados) aprobó el 28 de noviembre en primera lectura una ley de autodisolución, pero horas antes, el primer ministro israelí Ehud Barak, había anunciado la convocatoria a elecciones anticipadas.

Sin embargo, en el seno del Likud, algunos diputados acusaron al Partido Laborista y a Barak de querer ganar tiempo, para evitar, finalmente, los comicios anticipados.

«Estoy seguro de que el gobierno quiere ganar tiempo, esperando que pase algo», declaró el diputado del Likud, Limor Livnat.

«Realmente espero que Barak quiera elecciones, tal como lo anunció la semana pasada en la Knesset», declaró a la televisión.

Para que la disolución sea efectiva, los diputados tendrán que votar la iniciativa de ley dos veces más. De aquí a entonces, Barak puede, en teoría, formar un gobierno de unión nacional con el Likud.

Este miércoles, el jefe del Likud, Ariel Sharon, dijo a la televisión que recibió por escrito las propuestas de Barak al respecto, al día siguiente de una reunión que oficialmente mantuvieron para discutir «asuntos de seguridad».

Analistas políticos estimaban poco probable que Sharon –si acepta ingresar en un gobierno de esa naturaleza– logre convencer al Likud de aplazar la fecha de las elecciones, sobre todo porque las encuestas de opinión dan a esa formación como ganadora, en especial si el ex primer ministro Benjamín Netanyahu lidera la campaña.

Paralelamente, la violencia, que desde el 28 de setiembre dejó 304 muertos, en su inmensa mayoría palestinos, se reducía en intensidad.

Palestinos lanzaron piedras contra soldados en Hebrón y en la localidad de Al Jader, cerca de Belén, Cisjordania. Y los soldados respondieron con balas de acero revestidas de goma, que no dejaron heridos, según la radio militar.

Fábricas israelíes cerca de Tulkarem, norte de Cisjordania, fueron blanco de disparos, al igual que soldados en el sur de Ramalá. Esos incidentes no dejaron heridos, según la misma fuente.

En el plano diplomático, el presidente Arafat se entrevistó en El Cairo con el presidente Mubarak, en el marco de «los contactos internacionales en curso» para poner fin a los enfrentamientos actuales en la Franja de Gaza y Cisjordania «sobre la base de la retirada de las tropas israelíes a las posiciones que ocupaban» antes del 28 de setiembre, declaró a la prensa el canciller egipcio Amr Mussa.

En Jordania aumentaba ayer miércoles la tensión, al día siguiente de que un empleado de la embajada de Israel fuera herido en una pierna en un atentado en Ammán, el segundo en tres semanas contra un diplomático israelí en esa capital.

El atentado fue reivindicado este miércoles en Beirut por un comunicado de un grupo islámico, el Movimiento de Lucha de la Resistencia Islámica jordana.

Israel decidió convocar a sus empleados «no indispensables» de la embajada de Ammán y sus familias.

El primer ministro jordano, Alí Abú Ragheb, cuyo país firmó un tratado de paz con Israel en 1974, prometió firmeza para evitar atentados similares.

Por su parte, el emisario de la ONU para Medio Oriente, Terje Roed Larsen, puso fin ayer miércoles a su visita a Hebrón, Cisjordania, después de que soldados israelíes le impidieron entrar a una escuela palestina transformada en puesto militar, constató la AFP.

El ejército israelí acusó en un comunicado a los acompañantes palestinos del responsable onusiano de haber «violado» un acuerdo con los soldados israelíes sobre el itinerario de la visita.

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