EL SEÑOR DE LA GUERRA
El fiscal federal de Nueva York lo ha procesado en ausencia por «conspiración por procurar apoyo material para las FARC, una organización terrorista». En Moscú hay preocupación. La detención de Bout, que entraba y salía libremente de Rusia, podría terminar en revelaciones de secretos militares o en comprometedores contactos.
Un intrincado laberinto de intermediarios, empresas de transporte y financistas, ha hecho llegar de la mano de este hombre a cuatro continentes todo tipo de mercancías, desde flores frescas, pollos congelados, arroz, cascos azules, hasta rifles de asalto AK-47 y misiles tierra-aire.
Tras la disolución de la URSS en 1991, las ex repúblicas soviéticas abrieron sus reservas de armas a los traficantes. Las primeras mercancías que Bout comercializó fueron las pistolas y municiones de los arsenales del bloque comunista. Esas armas fueron a parar a manos de una clientela formada por antiguos compradores del Kremlin, gobiernos inestables, dictadores y guerrillas que reclamaban suministros continuos en Africa, Asia y Latinoamérica.
Su lista de clientes es infinita. En los 90, era amigo y proveedor del legendario Ahmed Massud, líder de la Alianza del Norte en Afganistán, y al mismo tiempo vendía armas y aviones a sus enemigos talibanes. Su flota voló para el Gobierno de Angola, así como para los rebeldes de Unita. Envió una aeronave para rescatar a Mobutu Sese Seko, el corrupto presidente de Zaire, aunque había suministrado armas a los rebeldes que estaban cercando el último bastión del dictador. Ha prestado sus servicios a Charles Taylor en Liberia, a las FARC en Colombia y al libio Gaddafi, entre otros. Pero sus clientes no son sólo líderes corruptos o terroristas del Tercer Mundo. También ha transportado toneladas de mercancías legales, lo que incluye múltiples misiones para la ONU a las mismas zonas a las que suministró las armas que habían desatado catástrofes humanitarias, según un informe de Stephen Braun y Douglas Farah en Foreign Policy.
Se sabe que Bout está casado y tiene al menos una hija. Su hermano mayor Sergei trabaja para él. Según su pasaporte oficial ruso, nació el 13 de enero de 1967 en Dushanbé, en Tayikistán. Pero durante una entrevista radial en Moscú en 2002, afirmó que había nacido cerca del Mar Caspio en Ashgabat, Turkmenistán. Un informe de la inteligencia sudafricana de 2001 sostiene que es ucraniano. Usa más de un pasaporte y utiliza una serie de alias.
Fue oficial de la Fuerza Aérea de la URSS, lo que le permitió conseguir una flota de viejos aviones tras la caída del régimen. Se graduó en el prestigioso Instituto Militar Soviético de Lenguas Extranjeras de Moscú a finales de los 80. Se dice que habla con fluidez inglés, francés, portugués, uzbeko y dialectos africanos. Fuentes oficiales estadounidenses afirman que trabajó como traductor de las fuerzas de paz en Angola a finales de los 80. Las inteligencias británica y sudafricana señalan que fue destinado por el KGB a Roma, donde estuvo desde 1985 a 1989. La escuela militar de lenguas era un conocido lugar de entrenamiento para el GRU (Dirección Principal de Inteligencia), la vasta red secreta de espías que supervisó el flujo de armas soviéticas a los movimientos revolucionarios y a los Estados comunistas, clientes del Tercer Mundo durante la guerra fría. Otros informes le vinculan con el crimen organizado ruso.
Pero el negocio de Bout dio un salto cuantitativo cuando se dio cuenta de que podía transportar cargamentos comerciales en los vuelos de vuelta, después de realizar las entregas de armas. Su operación más rentable fue llevar gladiolos que compró por cerca de dos dólares en Johannesburgo y que revendió por 100 en Dubai. Bout participó incluso en operaciones humanitarias. En 1993, transportó a las fuerzas de paz belgas a Somalia dentro de la operación Devolver la Esperanza. Un año más tarde, sus aeronaves llevaron a 2.500 soldados franceses a Ruanda para ayudar a frenar la masacre. En 2000, trasladó negociadores a Filipinas, donde la banda terrorista Abu Sayyaf retenía a rehenes europeos. También envió suministros de ayuda del Programa Mundial de Alimentos a Africa. Y tras el tsunami de 2004, sus aviones descargaron material humanitario en Sri Lanka. Irónicamente, estos vuelos legales fueron los que finalmente permitieron a la justicia descubrir sus actividades ilegales.
Su fama, rodeada de un halo de misterio, llegó incluso hasta Hollywood. La película «El señor de la guerra», rodada en 2005 y protagonizada por Nicolas Cage, es un relato de ficción parcialmente basado en la vida del traficante más famoso del mundo, el ruso Viktor Bout.
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