En Lyon, cuando el gobierno ahogó en sangre la protesta textil

Un saldo de 600 víctimas –entre muertos y heridos– dejó la feroz represión gubernamental desatada contra una revuelta obrera liderada por lostrabajadores textiles (llamados les canuts), luego de dos semanas en que la ciudad estuvo controlada por los insurgentes.

La industria de la seda, que ha tomado gran impulso en los últimos años, se ve amenazada por la competencia inglesa que empezó a ofrecer el producto a precios más bajos que los industriales franceses. Este hecho llevó a las patronales a proceder a una rebaja salarial al tiempo que exigen más productividad y jornadas laborales de hasta 18 horas.

La situación hizo explosión el pasado 21 de noviembre, cuando cerca de 40 mil canuts ocuparon las fábricas y, provistos de armas, se enfrentaron directamente a las autoridades bajo la consigna de «Vivir para el trabajo o morir en el combate». Incluso se oye una canción que denuncia la injusta paradoja que se vive: «Pour chanter benit creator il faut une chasuble d’or. Nous en tissons pour vous, grands de l’Eglise, et nous, pauvres canuts, n’avons pas de chemise» (Tejemos casullas de oro para ustedes, grandes de la Iglesia, y nosotros, pobres canuts, no tenemos camisa).

Con la intervención de las tropas de asalto venidas de París, la calma ha vuelto a reinar y la burguesía respira aliviada: no más pretensiones de convenios colectivos ni reclamos inoportunos; las relaciones laborales se regirán por las leyes del mercado. Una vez más, la fuerza del Estado ha sido empleada para salvaguardar los intereses de los poderosos.

Y el final de la canción no podrá ser realidad por ahora: «Mais notre règne arrivera quand votre règne finira. Nous tisserons le linceul du vieux monde car on entend déjà la révolte qui gronde» (Pero nuestro reino llegará cuando el vuestro se termine. Tejeremos la mortaja del viejo mundo pues ya se oye la revuelta que ruge).

Los barrios obreros de la ciudad ofrecen un aspecto desolado: restos de barricadas, cadáveres, vehículos destrozados en medio del humo y del olor a pólvora. Se anunció que mañana las fábricas retomarán su actividad protegidas por pelotones de guadias nacionales que evitarán cualquier intento de disturbio.

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