Acciones fascistas cada vez más violentas en Alemania
Lo que acontece actualmente en Alemania, asesinatos de extranjeros, ataques a cementerios y sinagogas judías, brutales apaleamientos de mendigos y desocupados, no tienen nada que ver con expresiones aisladas, sino con acciones sistemáticas de una derecha neonazi, revanchista y chovinista, organizada en partidos legalmente constituidos, dijo Spiegel.
Sin duda el dirigente judío tiene razón, en recordar palabras del canciller Schröder, quien pidió «una rebelión de la gente de bien contra el neo-fascismo». Para cerrarle el paso a esta escoria, es preciso que la gente, los ciudadanos alemanes, asuman una actitud corajuda, de activo rechazo y de denuncia de toda expresión de xenofobia o antisemitismo, donde éstos aparezcan. Si bien la manifestación de Berlín a la que aludimos fue convocada por todos los partidos políticos, los sindicatos, asociaciones empresariales, las iglesias y miles de organizaciones sociales y conocidas personalidades, falta mucha más conciencia del peligro del resurgimiento nazi en Alemania. Todavía es frecuente oír a políticos que ante incendios de sinagogas o ataques a extranjeros –desde 1990 fueron muertas cien personas– que en el parlamento condenan estas acciones, pero al día siguiente hablan del papel de la cultura occidental y alemana. Eso recuerda, hay que decirlo claramente, a las épocas más negras de la historia alemana, cuando los nazis llegaron al poder y prepararon el holocausto y la segunda guerra mundial.
Se ha dicho, con razón, que la Alemania de hoy no es la República de Weimar, de triste recuerdo. Estamos convencidos, que la inmensa mayoría de los alemanes rechaza el radicalismo derechista, el antisemitismo y la xenofobia. En ello estriba la diferencia entre la década del treinta y la actual.
Pero es evidente también que se está todavía muy lejos de una verdadera y profunda labor educativa de los ciudadanos, particularmente de la juventud, para que se respete a los otros, sean turcos, judíos, negros, homosexuales o simplemente gente sin trabajo y hogar. El problema de Alemania, y se trata de Alemania, no puede ser la cantidad de extranjeros que trabajen y vivan en su territorio, sino de los derechos humanos amenazados por los skinheads y sus protectores políticos.
Todavía hay políticos, y no sólo en filas neonazis, que sueñan con el pasado, en que Alemania aspiraba a conquistar el mundo predicando la superioridad racial de los arios.
No otra cosa son las consignas hoy desgraciadamente todavía en boga, de «extranjeros útiles e inútiles».
Nadie puede dudar, que es necesario actuar firmemente contra el neo-nazismo y los partidos y organizaciones que lo propagan. Parece mentira, pero el partido neonazi PNP está recibiendo fondos estatales en su condición de organización legalmente constituida. Si bien existe un pedido del gobierno para que la Suprema Corte de Justicia suprima esta subvención, una resolución puede demorar años. Lo mismo sucedería con un pedido de prohibición del PNP y de otras entidades nazis y ultraderechistas.
Desgraciadamente las palabras con las cuales Bertolt Brecht puso fin en 1941 a su obra «La Evitable Ascensión de Arturo UI»: «Aún es fértil el vientre que parió esta escoria» tienen vigencia y llaman a la acción en Alemania y seguramente en otros países.
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