El presidente francés y el financiamiento ilegal

El presidente francés, Jacques Chirac, está de nuevo en entredicho por un caso de financiación ilegal de su partido, que menoscaba su autoridad, en vísperas de la cumbre europea de Niza (sur de Francia) que presidirá el próximo fin de semana.

Tras el encarcelamiento el viernes de uno de sus colaboradores cercanos, el ex ministro de Cooperación, Michel Roussin, por corrupción, los amigos políticos de Chirac y la oposición de izquierda han empezado a pedirle explicaciones.

Según el vespertino francés Le Monde, en su edición del martes, el presidente Chirac teme ser llamado a declarar en los próximos meses. Una citación que en ningún caso llegaría antes de la cumbre de Niza (del 7 al 9 de diciembre), en la que Chirac se enfrenta a la tarea de lograr un consenso de los Quince sobre la reforma de las instituciones europeas, pues Francia ejerce la presidencia semestral de la UE.

La Justicia investiga un sistema de financiación ilegal de su partido, el RPR (Reunión por la República, neogaulista, fundado por Chirac), del que también se habrían beneficiado otros partidos.

«Por el momento, Michel Roussin, último fusible antes de la acusación del actual presidente de la República, se mantiene en silencio. Se espera que se explique», escribía Le Monde.

Sus fieles denuncian una «manipulación», mientras que otros aprovechan para cuestionar la situación de un presidente cada vez más engorroso para su propio bando político.

El presidente de la Unión por la Democracia Francesa (UDF, centroderecha), François Bayrou, aprovechó la ocasión para sugerir el alejamiento de Chirac de las próximas elecciones presidenciales, previstas para la primavera (boreal) de 2002.

«No creo que superemos (la crisis) presentando a los mismos de antes y vuelta a empezar», dijo el domingo Bayrou, candidato no declarado a las presidenciales, comentando el caso.

El ex ministro del RPR, Philippe Seguin, y candidato por el partido de Chirac a la alcaldía de París, reclamó «una gran explicación», a diferencia de sus compañeros de partido que prefirieron soslayar el asunto.

Un joven diputado socialista, Arnaud Montebourg, se puso en primera línea para que la Justicia inculpe directamente a Jacques Chirac, protegido por su inmunidad presidencial.

Montebourg trata de obtener las 58 firmas necesarias (10% del número de diputados) para que el asunto sea tratado por la Alta Corte de Justicia. Ayer lunes por la mañana tenía 22.

El personaje clave del caso, Michel Roussin, ex director de gabinete de Chirac entre 1989 y 1993, cuando el presidente era alcalde de París y luego primer ministro, se negó a declarar ante los jueces y pidió ayer lunes su liberación.

Roussin es sospechoso de haber supervisado la distribución de 91,47 millones de euros (unos 85 millones de dólares) de comisiones ilegales durante la adjudicación de licitaciones para la construcción de escuelas secundarias en la región parisina entre 1989 y 1993.

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