Efímero gobierno del paloma Barak apuesta a un tratado de paz
Jerusalén, AFP)
Ehud Barak se convirtió esta semana en el primer ministro israelí que menos tiempo permaneció en su cargo antes de ser obligado a aceptar elecciones anticipadas: apenas quince meses después de su llegada triunfal al poder.
Fue con un telón de fondo de violencias con los palestinos, que en poco más de dos meses provocaron 310 muertos, la mayoría árabes, que el ex jefe del Estado Mayor y el «soldado más condecorado de Tsahal» (el ejército israelí), sintiendo que la derrota parlamentaria era inevitable, decidió tomar la delantera y aceptar la exigencia de la oposición de acortar la vida de su gobierno.
«No soy ciego. Veo que la Knesset quiere nuevas elecciones», declaró Barak el martes ante el Parlamento unicameral. «No temo a las elecciones», prosiguió, antes de dirigirse a los diputados de la oposición: «¿Quieren elecciones? Estoy dispuesto a elecciones generales para el puesto de primer ministro y para la Knesset», dijo, dejando entender que estaba dispuesto asimismo a renunciar a su cargo para presentarse a un nuevo mandato.
Desde 1996, Israel elige a su primer ministro mediante sufragio universal directo.
Poco después la Knesset votaba, con mayoría absoluta en primera lectura, cinco proposiciones de ley en favor de la disolución del parlamento y de nuevas elecciones en la primavera boreal próxima.
En realidad, la sorpresa sólo fue aparente, y los días del gobierno de Barak estaban contados desde que hizo concesiones a los palestinos durante la cumbre tripartita de julio en Camp David, que tenían en cuenta el principio de una partición de Jerusalén.
Su mayoría parlamentaria comenzó entonces a disminuir, y finalmente quedó sólo compuesta por un cuarto de los miembros del parlamento que cuenta con 120 diputados.
Heredero espiritual del ex primer ministro israelí asesinado Isaac Rabin a la cabeza del gobierno y del Partido Laborista, Barak logró sacar sin mayores problemas al Ejército del atrolladero libanés en mayo.
Este ex jefe del estado mayor del ejército, de 58 años de edad, tenaz y secreto, no perdió sin embargo su sonrisa imperturbable, siempre pegada a sus labios finos.
Como si estuviese impulsado por un sentimiento de urgencia, Barak siguió fijando plazos para llegar a un acuerdo, convencido de que está seguro de ganar el combate de la paz, de la misma manera en que ganó en el campo de batalla. Nativo de un kibutz (granja colectiva), Barak está diplomado en física, matemáticas y sistemas analíticos. Ex jefe del «comando del estado mayor», la más importante de las unidades de élite del Ejército israelí, participó entre otras cosas en el asalto dado contra un avión de la compañía belga Sabena desviado por un comando palestino hacia Tel Aviv en 1972.
Ministro del Interior laborista durante seis meses en 1995, y después jefe de la diplomacia también durante seis meses en 1996, cuando Shimon Peres fue primer ministro, Barak se contaba en esa época entre los «halcones» de la política israelí, absteniéndose por ejemplo de aprobar en setiembre de 1995 el acuerdo que ampliaba la autonomía palestina en Cisjordania (Oslo 2).
Después cambió de idea, y se transformó en el jefe del campo de las «palomas», deseando a todo precio entrar en la Historia como el hombre que puso fin al conflicto israelo-árabe. Hasta que estalló la nueva rebelión palestina, el 28 de setiembre pasado.
Confiando sin embargo en su buena suerte, declaró en la tribuna de la Knesset que no temía las elecciones. «Siempre he vencido», dijo, y son numerosos los comentaristas políticos que estiman que, dado por derrotado en un principio frente al derechista Benjamin Netanyahu, Barak tiene aún todas sus posibilidades de ganar las nuevas elecciones si, aún jefe de un gobierno de transición durante los próximos meses, se presenta a los electores con un acuerdo de paz en las manos.
Pero para ello deberá hacer muchas concesiones al presidente palestino Yasser Arafat, y alejar de su camino a otros eventuales pretendientes en el seno de su propio partido.
El jueves Barak, ya virtualmente en campaña electoral, propuso a los palestinos un nuevo acuerdo interino que aplaza la cuestión de Jerusalén y de los refugiados, oferta que fue rechazada rotundamente por la otra parte.
En todo caso, según un sondeo publicado ese mismo jueves por el periódico Yediot Ajaronot, el ex primer ministro Benjamin Netanyahu está acreditado con 14 puntos de ventaja sobre Barak, si las elecciones se llevan a cabo actualmente.
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