"No tenemos la intención de intervenir"

Rusia desistió de su amenaza a Kosovo

El representante de Rusia en la OTAN, Dimitri Rogozin, retiró ayer las amenazas proferidas el viernes sobre un posible recurso a la «fuerza» de su país en caso de que la alianza atlántica o la UE «desafiaran» a la ONU sobre Kosovo, a cuya independencia se opone Moscú.

«No tenemos la intención de intervenir militarmente en un punto caliente lejos de nuestras fronteras», declaró Rogozin, citado por la agencia Interfax.

«No hay ningún ataque directo contra Rusia ni ataques directos a nuestros intereses nacionales», añadió.

«Por ello la posición de Rusia consistirá en emplear su autoridad política y moral, la autoridad absoluta que tenemos en los Balcanes, incluida Serbia, para defender nuestra verdad», es decir la posición rusa en cuanto a Kosovo, declaró Rogozin.

El representante hizo estas declaraciones la víspera de la visita a Belgrado de Dimitri Medvedev, delfín del presidente ruso Vladimir Putin y favorito de cara a la elección presidencial del 2 de marzo.

El viernes, Rogozin amenazó con utilizar «una fuerza brutal, o en otras palabras una fuerza armada» si «la Unión Europea adopta una posición común o si la OTAN sobrepasa su mandato en Kosovo», lo que significaría a su juicio un desafío a la ONU.

Miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y tradicional aliado de Serbia, Rusia se opone firmemente a la secesión de Kosovo.

Un aire de guerra fría sopla en la escena internacional desde la proclamación hace una semana de la independencia de la provincia serbia de Kosovo: Rusia emplea un lenguaje belicoso frente a Estados Unidos y la Unión Europea y manifiesta un respaldo total a sus aliados eslavos de Belgrado.

Hasta ahora 18 países, entre ellos diez de los 27 que integran la UE, han reconocido el nuevo Estado de Kosovo.

Otros diez, como Serbia, Rusia y tres miembros del bloque europeo ­España, Rumania y Chipre­, se han declarado abiertamente opuestos a la independencia.

A la cabeza de los detractores acérrimos, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha denunciado un «precedente terrible» que estallará «en la cara» de los occidentales y tendrá «consecuencias imprevisibles».

Uno de sus colaboradores, el enviado especial para la cooperación internacional contra el terrorismo, Anatoli Safonov, ha incluso vislumbrado una amenaza islamista, al hablar de «yihaidistas» que se encontrarían entre los albaneses de Kosovo.

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