Inquietud. La economía en el centro de las demandas

Cubanos ven "inevitables" las reformas de la mano de Raúl

Una economista de 26 declaró a AFP: «Los cambios llegarán poco a poco, pero tendrán que venir inevitablemente, hay muchas cosas que no funcionan y muchos problemas por resolver».

La joven está a la espera «de que aparezca» un puesto en una firma extranjera para ganar en divisas y mejorar su situación económica. «Son inevitables, una economía no se puede sostener sin cambios, no habría desarrollo».

A pocos metros del lugar, próximo a la Plaza de la Revolución, un gigantesco cartel muestra a un Fidel Castro sonriente y destaca su concepto de revolución: «Es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado (…)».

«Sí, hay que cambiar cosas, mejorar los salarios, la alimentación, son muchas limitaciones las que tenemos, pero hay que hacerlo ya», dijo Rolando, un sesentón que trabaja como bicitaxista en La Habana y que se busca en un día unos 400 pesos cubanos (unos 16 dólares), equivalentes al salario mensual de cualquier profesional en la isla. En la calle, la casa o camino al trabajo, los cubanos, que aún asimilan la renuncia de Castro ­tras 19 meses de convalecer de una enfermedad­ no hablan de otra cosa que de los cambios prometidos por Raúl, y especulan sobre cuáles serán.

«Preferiría que se arreglara el transporte de una vez, se pasa mucho trabajo para moverse», expresó Sánchez.

De una larga lista de demandas destacan la eliminación de la doble moneda ­se gana en devaluados pesos cubanos y se compran productos en moneda dura­ y de las restricciones sobre los viajes al exterior, hospedaje en hoteles, comercio de autos y casas, y acceso a internet.

«Vendrán los cambios que tengan que venir, pero es cosa del Parlamento», asegura con optimismo Edesio Romero, quien combatió bajo las órdenes de Raúl contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-58), sirvió 30 años en el ejército y ahora vende caramelos en una céntrica avenida del Vedado. Pero «esto lo hago para no aburrirme en casa», comentó el anciano que, pese a sus 79 años, está en plena forma, y sostiene que «la mayoría» de las penurias de sus compatriotas «se deben al maldito bloqueo (embargo)», que Estados Unidos aplica contra la isla desde 1962. «Yo veo hasta ahora veo mucho ruido y pocas nueces», advierte Pedro, un electricista «por la izquierda ­ilegal­ de 58 años, refiriéndose a la gestión de gobierno de Raúl, quien ha prometido a los cubanos reformas, aunque «dentro del socialismo». En medio de sus dificultades cotidianas, los cubanos ­siete de cada diez nacieron o crecieron bajo el gobierno de Fidel­ están a la expectativa del reemplazo que será definido en sesión del Parlamento el domingo, para los próximos cinco años.

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