Expectativa ante reaparición del vocero del EZLN

Mañana Marcos dará su opinión sobre Fox

México, AFP

En un comunicado sin fecha, emitido «desde las montañas del sureste mexicano», el encapuchado líder insurgente convocó a una rueda de prensa en su bunker selvático de La Realidad un día después que Vicente Fox asuma el poder, y se preguntó si la pesadilla terminó con el cambio de gobierno.

Luego de meses de silencio, el jefe del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) indicó que en La Realidad el grupo «fijará públicamente su posición ante el nuevo gobierno federal encabezado por el señor Fox», quien prometió trabajar con rapidez para solucionar el conflicto, iniciado hace casi siete años.

Dirigiéndose al presidente saliente Ernesto Zedillo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI, que estuvo 71 años en el poder), Marcos señaló que «hace 6 años le escribí a nombre de todos los zapatistas dándole la bienvenida a la pesadilla. Muchos piensan ahora que teníamos razón». «Pero, ahora que usted se va ¿ya terminó?» la pesadilla, dijo en referencia al fin del mandato de Zedillo y la asunción del conservador populista Fox, un ranchero y ex gerente de Coca-Cola metido a la política y ungido presidente en las elecciones del 2 de julio con el respaldo del conservador Partido Acción Nacional (PAN) y el Verde Ecologista.

Marcos y sus mal armados seguidores, permanecen desde hace años atrincherados en las zonas selváticas y montañosas de Chiapas, en una región sin caminos a horas de marcha de cualquier atisbo de civilización, y rodeado por miles de efectivos del ejército mexicano que los mantiene bajo un virtual cerco.

Fox, en su campaña electoral había dicho que a él le bastaban «15 minutos» para resolver el conflicto del alzamiento indígena de Chiapas, decretando el retiro del Ejército de la zona de conflicto y cumpliendo otras exigencias de los zapatistas.

Además, a mediados de noviembre, el jefe de Estado electo prometió el inmediato envío al Congreso de un proyecto de ley sobre Derechos y Cultura Indígenas, uno de los reclamos de los alzados, basado en los acuerdos entre los insurgentes y la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa, legislativa y plural) que el gobierno saliente nunca quiso transformar en proyecto de ley.

Los acuerdos tocan temas como la autonomía de los pueblos indígenas y las relaciones de igualdad con el resto de la sociedad mexicana, además de la superación de las precarias condiciones de los indígenas, unos 10 millones de personas, la mayoría de las cuales vive en la extrema pobreza.

La semana pasada, Fox designó al veterano político Luis Alvarez, 81 años, comisionado para la paz en Chiapas, nombramiento bien recibido en círculos políticos, ya que se trata de un ex senador y ex fundador de la Cocopa.

La guerrilla zapatista irrumpió públicamente el 1º de enero de 1994 (el mismo día en que comenzaba a regir el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá) cuando cientos de indígenas tomaron seis cabeceras municipales en el sureño y empobrecido estado de Chiapas, fronterizo con Guatemala.

Luego de algunos días de combates, con un saldo de 200 muertos, comenzó a regir una virtual tregua y durante estos años la guerrilla indígena se dedicó a luchar por el respaldo de la opinión pública internacional a través de Internet y de los comunicados de prosa florida e irónica de Marcos.

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