Cadena perpetua por crimen racista

ST. Petersburgo, EEUU, (Reuters)

Un adolescente blanco estadounidense que disparó con un rifle de asalto contra la residencia de una familia birracial fue sentenciado a cadena perpetua ayer jueves por el asesinato de una niña negra de seis años.

Jessy Roten, de 19 años, fue sentenciado el mes pasado por el asesinato de Ashley Mance el 3 de abril de 1999 y por herir a su hermana gemela Aleesha y a una medio hermana de cuatro años cuando disparó contra la casa de ellas en St. Petersburgo.

Roten fue declarado culpable de un cargo de asesinato en segundo grado y dos de intento de asesinato. El jurado también decidió que los disparos fueron un crimen motivado por el odio, lo que conduce a una sentencia mayor.

Los fiscales dijeron que Roten era un «cabeza rapada» (skinhead) y que eligió el hogar porque era propiedad de una pareja birracial. Terry Mance, el padre de Ashley, es negro y su esposa Tracy es blanca. Tracy no es la madre de Ashley.

El abogado de Roten dijo que el adolescente llevó a cabo el ataque porque estaba enojado tras una discusión con su novia y porque había estado bebiendo.

El abogado agregó que su cliente no tenía intensiones de herir a nadie, argumento que el juez desestimó.

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