La decisión del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de “confiar” a cada alumno del último año de la escuela primaria, la memoria de unos 11.000 menores franceses víctimas del genocidio nazi, provocó vivas críticas entre los enseñantes que advierten sobre “riesgos psicológicos”.
A partir de la vuelta a clases, en setiembre de 2008, cada alumno del último año de primaria, deberá conocer el nombre y la existencia de un niño muerto en el genocidio nazi.
Deberá hacer “una pequeña investigación sobre la familia, su entorno y las circunstancias en que el menor desapareció”, precisó ayer el ministro de Educación Xavier Darcos.
“Esta relación personal, afectiva, podrá luego permitir construir un trabajo pedagógico”, agregó.
La iniciativa provocó la reacción contraria, unánime, de los principales sindicatos de maestros.
“¿Se ha pensado en el posible impacto psicológico en los alumnos?” reaccionó uno de los principales sindicatos de la enseñanza, que declaró estar “particularmente conmocionado” por la iniciativa.
“Hay un riesgo de que el alumno tenga un sentimiento de culpabilidad por el destino de otro, del cual no es en absoluto responsable”, afirmó a la AFP el Snuipp-FSU, el sindicato mayoritario entre los maestros.
De su lado, un tercer sindicato, el Sgen-CFDT, destacó el peligro del “desarrollo de una cierta morbidez” en algunos niños.
“Estoy totalmente en contra de la idea de hacer soportar en forma individual este tipo de responsabilidad; es demasiado fuerte a esta edad; los niños no están preparados”, confirmó un psiquiatra infantil.
“Por el contrario, es un trabajo que puede hacerse colectivamente en clases”, declaró Frédéric Kochman, que dirige una unidad para pre-adolescentes y adolescentes en el hospital de Lille, al norte de Francia.
“El niño no tiene que sacar como consecuencia una culpabilidad”, afirmó el presidente del Consejo representativo de las instituciones judías en Francia (CRIF), Richard Prasquier.
El dirigente judío dijo concebir la iniciativa “más en su aspecto pedagógico que como un deber de la memoria”.
Después que Nicolas Sarkozy hizo que se leyera la carta de adiós del resistente comunista fusilado Guy Moquet, el 17 de octubre, en todos los liceos, los sindicatos ven una nueva “orden terminante” del presidente.
“Los colegas están hartos” declaró el sindicato SGEN-CFDT.
Otro sindicato lamentó que Sarkozy se coloque “en el terreno de la emoción” en detrimento de la comprensión.
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